S.A.R. el Príncipe de Asturias, embajador
especial de las Naciones Unidas para el Año Internacional
del Voluntariado, entregó en diciembre los Premios
al Voluntariado 2001 a doce voluntarios elegidos entre más
de quinientos cincuenta candidatos que, a través de
organizaciones sociales, han dedicado desinteresadamente su
esfuerzo a la ayuda social.
Votación popular
La asignación de premios se hizo
por votación popular mediante el sistema de televoto
por teléfono y por Internet, entre los doce candidatos
seleccionados por un jurado compuesto por representantes de
las instituciones promotoras y personalidades de diferentes
ámbitos de la sociedad española
Como en ediciones anteriores, esta tercera convocatoria de
los Premios al Voluntariado, fue promovida por la Fundación
Telefónica, Antena 3 Televisión, Onda Cero y
Atento, en colaboración con la Plataforma del Voluntariado
y el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.
Participación ciudadana
a través de los medios
La edición de este año ha
sido especialmente importante, puesto que coincidía
con el Año Internacional del Voluntariado, destinado
a ofrecer un reconocimiento público a las personas
que, de forma anónima y desinteresada, dedican su esfuerzo
a tareas de ayuda social. Los Premios al Voluntariado constituyen
la primera iniciativa desarrollada en nuestro país
para potenciar y reconocer la participación ciudadana
en las categorías de asistencia social a mayores, mujeres
e infancia maltratada, personas en situación de riesgo
y otros casos como enfermedades y discapacidades físicas,
psíquicas y sensoriales, además de pobreza y
exclusión social relativa a inmigrantes, marginados
y personas sin hogar, entre otros colectivos.
En 2001 se presentaron más de 550 candidaturas desde
toda España, así distribuidas: asistencia social,
188; pobreza y exclusión social, 85, y enfermedades
y discapacidades, 284.
Candidaturas premiadas
Los tres primeros premios fueron concedidos
a voluntarios dedicados a la integración de los mayores
(Coordinadores de Pausoka de la Cruz Roja de Bizkaia), al
cuidado de los niños con cáncer (Asociación
de Voluntarios de Oncología Infantil) y al envío
de comida y material solidario (Ayuda Mano a Mano).
Entre los segundos premiados de esta edición se encuentran
personas dedicadas a la orientación a adolescentes
con riesgo de fracaso escolar (Asociación Cooperación
Social), a la ayuda de los niños discapacitados (Asociación
de Padres para la Integración de Niños Discapacitados
en la Escuela Pública) y a la recaudación procedente
de conciertos para ayudar a las ONG (Asociación Voces
para la Paz). Además, han resultado finalistas la Asociación
Mundo Justo, de ayuda a mujeres con drogodependencia; la Fundación
Basida, de acogida a enfermos terminales de SIDA; la Asociación
de Madres de Discapacitados de Baleares; la Fundación
Down 21, dedicada a facilitar la investigación de esta
enfermedad; la Asociación Casal els Infants del Raval,
que atiende a jóvenes marroquíes indocumentados,
y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado,
que ha impulsado seis agencias de colocación en España.
"Los voluntarios han dado
un paso al frente y se han puesto a trabajar para acabar con
las desigualdades de la sociedad"
En su intervención en la entrega
de los Premios al Voluntariado 2001, S.A.R. el Príncipe
de Asturias señaló que, junto con la fijación
de prioridades, gestión de programas, coordinación
con las instituciones políticas y los sectores empresariales
y sociales, mantenimiento de sólidas redes nacionales
e internacionales, para que el Año Internacional del
Voluntariado fuera completo "nos faltaba destacar lo
esencial: el voluntario como persona. Éste es el objetivo
de estos Premios, por lo que sus promotores y organizadores
merecen público reconocimiento, que por mi parte les
expreso muy cordialmente". Don Felipe de Borbón
destacó asimismo que tanto los galardonados como todos
los participantes en este certamen "vienen sin más
aval que su historia individual. Les ofenderíamos calificándolas
de conmovedoras. Son mucho más: humanas, palpitantes,
auténticas. La del antiguo militante sindical que ha
muerto negociando empleos para refugiados e inmigrantes. La
del general jubilado que gestiona tutorías para que
niños desarraigados superen el fracaso escolar. La
del chico de quince años que ha descubierto a su hermano
discapacitado, y con él el sentido de la vida. La de
quienes tienen como ayudantes a discapacitados mayores de
dieciocho años en un programa de integración
a través de diversiones y fiestas compartidas".
Asimismo, se refirió a la importancia del trabajo de
los voluntarios como una forma de dar respuesta, desde la
propia sociedad, a las necesidades más urgentes de
las capas sociales más desfavorecidas de la misma "ellos
han dado un paso al frente y se han puesto a trabajar para
arreglar esas desigualdades".
Al finalizar su intervención, el Príncipe Felipe
dio las gracias a todas las personas que dedican gran parte
de su tiempo al voluntariado "por enseñarnos a
comprender rompiendo de una vez con el conformismo y la pereza".