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Telefónica expresa en su Fundación una visión de sí misma que se aleja de los parámetros convencionales de una operadora de telecomunicaciones. La implicación de las modernas telecomunicaciones en la vida de los ciudadanos es tal, que por fuerza ha de reflejarse en el compromiso social de las grandes empresas que prestan servicios en este sector. Debido a su propia naturaleza, las operadoras de telecomunicaciones tienen una misión modernizadora de la sociedad que contribuye al desarrollo de ésta en multitud de aspectos, lo que, en última instancia, equivale a compartir los intereses de la comunidad a la que sirven. La Fundación se aplica a favorecer el desarrollo de la educación y la igualdad de oportunidades entre las personas, para lo cual pone las tecnologías de la información al servicio de los procesos de aprendizaje. En este aspecto, en 1999 se ha dado un gran impulso al programa EducaRed, en el que participa en pleno la comunidad educativa y cuyo fin general es incorporar a Internet los colegios e institutos españoles. Asimismo, se ha continuado colaborando con los institutos y organizaciones depositarias de la cultura y el arte de nuestro país, encargadas de su difusión global en español, tanto en la red como en otros contextos. Tal colaboración, basada siempre en las tecnologías de la información y la comunicación, se traduce en la dotación de espacios virtuales de expresión, como las páginas web, la digitalización de bibliotecas de incalculable valor y otras iniciativas encaminadas a preservar y difundir legados culturales. La Fundación pretende también contribuir, en todos los países en los que está presente, a mejorar la vida de los colectivos más desprotegidos, como los niños, los mayores o las personas con discapacidad. En este apartado se inscribe la novedad que supone la creación de una Red Iberoamericana de Solidaridad y un mercado de empleo, Merca@dis, para personas con discapacidad. De igual modo, la Fundación Telefónica se compromete a lo largo del tiempo con programas de desarrollo, destinados a las capas sociales más desasistidas, que realizan entidades prestigiosas que, bajo diversos esquemas, trabajan sin ánimo de lucro a favor de la sociedad. Como es lógico, las tecnologías de la información y la comunicación, en forma de páginas web, equipos de comunicaciones, asesoramiento y servicios son, sin renunciar en algunos casos a la financiación directa de actividades, los medios preferentes en los que la Fundación plasma su ayuda. En este terreno, se ha realizado una convocatoria de ayuda para servicios de atención telefónica de carácter social, del que se han beneficiado numerosas instituciones. Asimismo, las numerosas catástrofes y guerras sufridas por el mundo en 1999, provocaron la respuesta de la Fundación y de la propia Telefónica con la potenciación del Teléfono de Ayuda Humanitaria de Emergencia, en forma de comunicaciones, personales e institucionales, para diversos países y situaciones como Los Balcanes, Turquía, Centroamérica o Venezuela, sin olvidar la atención de los miles de refugiados provocados por los distintos conflictos. Como misión permanente, se ha impuesto también el dotar de una red de comunicaciones moderna y permanente a los más de 28.000 cooperantes españoles que trabajan en el Tercer Mundo. Por oltimo, se destaca la labor de la Fundación en la creación, mantenimiento y renovación de su importante colección de arte y en la organización de exposiciones y eventos que hermanan arte y tecnología, siempre tratando de conjugar tradición e innovación. Nuestra dimensión transnacional ha supuesto la extensión de estas actividades a otras sociedades en las que estamos presentes. Es el caso de Argentina, Chile, Perú y Brasil, países en los que la Fundación Telefónica actúa, a través de sus homólogas, en persecución de los mismos objetivos que la Fundación Telefónica en España. Por primera vez se dedica un apartado de esta Memoria a las actividades iberoamericanas, que han iniciado un curso claramente ascendente. Se trata aquí del mismo compromiso extendido ahora a otras sociedades con perfiles distintos, lo que exige modular las actuaciones de forma diferente, aunque vayan encaminadas al logro de objetivos generales idénticos. En este sentido, en febrero de 2000 se han puesto las bases para que la Fundación Telefónica tenga una presencia activa en el Reino de Marruecos. Deseamos ofrecer, con esta publicación, una visión global de las variadas actividades de la Fundación Telefónica. No obstante, por encima de ello, queremos dar a conocer, en el ámbito más amplio posible, la voluntad de Telefónica de establecer y reforzar los vínculos de solidaridad que la unen con las sociedades a las que sirve y a las que también pertenece. Este convencimiento hace que no nos baste ya la mera participación como socios tecnológicos en proyectos de carácter social, aspiramos a poner nuestro potencial al servicio de la solución de los problemas humanos. A continuación se ofrecen las principales actividades desarrolladas por la Fundación Telefónica en 1999. |
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Telefónica está presente en Iberoamérica y, por tanto, el compromiso asumido en España por la Fundación Telefónica, se extiende a Argentina, Chile, Perú y Brasil, países en los que la Fundación ha comenzado a actuar en las mismas líneas y con idénticos objetivos que en España. Como es lógico, la Fundación trata de responder a las características sociales y la estructura institucional de cada uno de estos países, adaptándose en cada caso a las necesidades más urgentes y a los proyectos de mayor repercusión social. En algunos casos, debido a esta diversidad, los proyectos son transversales, atendiendo a un tiempo a diversos campos de actuación. |