El impacto del trabajo infantil –y por consiguiente, el impacto de la erradicación del mismo- puede plantearse desde distintas perspectivas:
- Desde la historia personal de cada uno de los propios niños y niñas obligados a trabajar o bien, desde una perspectiva más del tipo de sociedad que se constituye cuando este fenómeno se desarrolla
- Desde una perspectiva ética y de derechos, o bien, desde la cuantificación económica a nivel individual o colectiva de lo que implica el trabajo infantil.
Creemos que al principio de todo, debe estar la persona del niño/a, de cada uno de ellos como historia única, personal e intransferible.
Desde esta perspectiva, la existencia del trabajo infantil supone la conculcación de derechos básicos establecidos y reconocidos en diversos convenios internacionales. En todos los casos, el trabajo de los niños potencia y amplifica la vulnerabilidad y los padecimientos que les imponen las condiciones en que viven. El trabajo contribuye a conspirar contra su desarrollo personal, ya que entra en conflicto con la educación y sus logros en el aprendizaje, así como con el juego y el esparcimiento. Esto sucede porque el tiempo que los niños utilizan para trabajar es tiempo robado a esas actividades educativas y recreativas.
El trabajo infantil perturba el crecimiento saludable de los niños, lo cual afecta no sólo a su presente sino también a sus posibilidades de desarrollo, limitando así sus oportunidades en el futuro. A largo plazo, conduce al retraso escolar o a el abandono del sistema educativo, a menores ingresos en la vida adulta, al acceso a trabajos no cualificados y a la reproducción de las condiciones de pobreza que originaron su prematura inserción laboral.
Por eso, el trabajo infantil es un poderoso mecanismo de la reproducción ampliada de la pobreza. Cada niño/a que no pueda ser rescatado de su situación de trabajo temprano, es casi seguramente, el agente sobre el que se construirán futuras familias de baja integración, excluidas y por tanto, el germen de perpetuación de pobreza, pero afectando a más personas.
Por eso, el primer impacto de erradicación del trabajo infantil es devolver a los niños –aunque parezca simple- su propia niñez.
Además, tiene una enorme importancia en términos de multiplicadores sociales para impulsar modelos de desarrollo con equidad social.
Como expresa la OIT “Hay dos beneficios principales (cuando se erradica el trabajo infantil): la capacidad productiva agregada que una generación futura de trabajadores disfrutaría gracias a su mayor educación y las ganancias económicas que pueden esperarse de una mejor salud merced a la erradicación de las peores formas de trabajo infantil . Desde luego, hay muchos otros beneficios de erradicar el trabajo infantil, tales como las mejores oportunidades de desarrollo personal e inclusión social, que son resistentes a la cuantificación económica”.
A pesar de esta “resistencia a la cuantificación” se puede estimar el impacto global. En términos individuales, la OIT ha realizado varios estudios en los que llega a determinar que por cada año de estudios que logran las personas, sus ingresos laborales se incrementan en un 11%.
Y a nivel macroeconómico, las cifras son igual de impactantes:
Beneficios económicos netos como porcentaje anual del ingresos nacional bruto

Fuente: Invertir en todos los niños. Estudio económico y beneficios de erradicar el trabajo infantil
Otros beneficios
El modelo de intervención social de proniño basado en la conformación de redes sociales cooperativas que intervienen a nivel local y nacional, genera otro tipo de beneficios para las sociedades en las que está implantado, seguramente, beneficios también “resistentes a la cuantificación” pero que en la literatura moderna vinculada a la intervención social y los problemas del desarrollo son considerados como aspectos estratégicos y centrales.
Por un lado, la capacidad de multiplicar la movilización de recursos en torno a proyectos concretos. La aportación económica de la Fundación permite poner en marcha proyectos que valorados en su conjunto, supera ampliamente a los recursos inicialmente disponibles, en factores del orden de 10 veces.
Por otra parte, cuando se configura el programa en un determinado lugar o país, es porque se constituyó una red de actores públicos y privados, locales, nacionales e internacionales que trabajan cooperativamente. La disponibilidad de estas redes sociales –muchas veces- es la clave que explica porque ciertas zonas son capaces de emprender caminos positivos de crecimiento y desarrollo, mientras que otras, aparentemente con igualdad de conocimiento, no son capaces de lograrlas.
Son condiciones y aportaciones Intangibles, pero probablemente, de las mayores aportaciones de Proniño a las sociedades donde se ejecuta.
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