Estudios más reciente de la propia OIT permite reconstruir
de una forma más cercana la problemática en América
Latina.
En el cuadro 1 se puede observar como se distribuyen por región
y edades los 19,7 millones de niños, niñas
y adolescentes que trabajan en Latinoamérica.

Estas cifras se hacen particularmente indicativas cuando se expresan
como porcentaje del total de la infancia y adolescencia, tal como se
observa en el Cuadro 2:

Como se puede observar, la franja final de la infancia representado
por los niños de entre 12 a 14 años es crítica,
porque es cuando se decide buena parte del futuro de los niños
(fin de la primaria y comienzo de la secundaria), el porcentaje de
trabajadores alcanza casi el 20% del total.
Por supuesto, estos valores promedios a veces encubren situaciones
muy alarmantes, como se advierte en el Cuadro 3, en el que se ve, que
considerando tan sólo la franja 10 a 14 años, hay un
grupo de países en los que 1 de cada 5 niños están
trabajando.
Como antes, también cobra especial relieve la presencia de
las denominadas peores formas de trabajo infantil, es decir, aquellas
que más peligro entrañan para los niños y niñas.
En América Latina, al existir en esta condición unos 6,9
millones de niños y niñas, quiere decir, que
adicionalmente 1 de cada 3 niños y niñas que trabajan,
lo hacen en las formas más peligrosas y agresivas.
El cuadro que sigue, presenta las dimensiones de esta cruel
realidad: