Juán Alberto Payares

José Alberto Payares

Mi nombre es José Alberto Payares Padilla, tengo 18 años y actualmente estudio la carrera de Ingeniería Industrial en la UniversidadTecnológica de Bolívar. Recuerdo que desde que tengo uso de razón había estudiado en la Ciudad Escolar Comfenalco (CEC), una de las instituciones educativas más prestigiosas de la ciudad. Allí realicé los cursos de preescolar, primaria y secundaria hasta grado noveno.

Pensé que me graduaría en ese colegio, pero, desafortunadamente y a mi pesar, mi padre perdió su empleo, supe entonces que ya nada volvería a ser igual y que mi sueño de graduarme en la CEC no se haría realidad.

Sin embargo, luché por ese sueño, aunque sin ningún resultado. Eso no era lo peor, las circunstancias de ese entonces no me daban la oportunidad de seguir estudiando, por lo que el único futuro que me esperaba era trabajar.

Llegué a trabajar por un periodo corto en un restaurante de la madre de un amigo; allí hice de barrendero, mensajero y mesero, para ayudar a mis padres a sostener el hogar.Pero no todo estaba perdido y cuando no veía otra salida, conocí a una persona que me demostraría lo contrario, la Coordinadora del Programa Proniño en ese entonces, Inalbis Acevedo.

El programa Proniño otorgaba la oportunidad a niños y jóvenes de escasos recursos (específicamente trabajadores y desplazados) de estudiar gratuitamente y recibir una dotación completa de útiles escolares, uniformes e inclusive el almuerzo y meriendas.Al principio no quedé convencido del todo, pues como dicen por ahí “de eso tan bueno no dan tanto”; sin embargo, el tiempo me demostró que mis dudas estaban fuera de lugar.

Cuando ingresé en el programa tenía 15 años; me correspondió estudiar en un colegio llamado Nuestra Señora de la Consolata, del cual orgullosamente soy egresado.Durante los dos años que estuve en esa institución me desempeñé excelentemente en la parte académica y personal, gracias a los excelentes profesores y el apoyo incondicional que me brindó el Programa Proniño.

Pero eso no es todo: Proniño no sólo me dio la oportunidad de seguir estudiando y graduarme, también me capacitó en actividades productivas y brindó espacios de recreación y esparcimiento, como paseos, fiestas y actividades lúdicas.

Por mi desempeño académico, tuve la oportunidad de viajar a la ciudad de Santa Marta con todos los gastos pagados y reunirme con otros niños y jóvenes de todo el país pertenecientes también al programa Proniño; fue una de las experiencias más significativas de mi vida.

Luego vino mi ingreso en la universidad, logrado por mis resultados en los exámenes del estado (ICFES) y mis calificaciones del colegio; eso ya era mucho para mí y en esos dos años había logrado construir un futuro feliz donde nada podía ser mejor y todo gracias a Proniño.

Aunque el destino me tenía preparada otra sorpresa.A finales del año pasado se me comunicó que también en la universidad seguiría siendo patrocinado, tendría copias y libros de forma gratuita y recibiría, además, una mensualidad para el servicio de transporte y bonos para alimentación. En ese momento pensaba... ¿qué más se le puede pedir a la vida?

Y aquí estoy ahora, estudiando, dando lo mejor de mí para aprender cada día más y responder correctamente a todo el apoyo que he recibido durante este tiempo.No me queda más por decir que estaré eternamente agradecido a todos aquellos que creyeron en mí y decidieron apoyarme para llegar adonde ahora me encuentro.

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