
Katherine Ayala, es una adolescente de 15 años de edad, que participa del Programa Proniño desde hace tres años. Vive en El Chorrillo y su participación en el programa inició cuando un día vendiendo flores y dulces, fue abordada por dos trabajadoras sociales de Casa Esperanza. En el momento sintió temor porque pensaba que eran de la Policía de Menores, sin embargo, al conversar con ellas le inspiraron confianza.
Desde temprana edad trabajaba en las calles para ayudar a su mamá, quien también vende mangos con sal en una escuela y sus dos hermanos.
“Las trabajadoras sociales fueron a mi casa, conversaron con mi mamá, quien mostró interés y de inmediato aceptó la ayuda”. Katherine considera que su vida ha cambiado mucho desde que ingresó al Programa, “Me abrieron las puertas cuando más lo necesitaba y logré salir de las calles cuando me encontraba en un alto peligro. Actualmente curso el 4 año de secundaria en el colegio Richard Newman. Considero que gracias a este Programa, no entré al mundo de las drogas o la prostitución.
Actualmente colabora con el Programa, ayudando a los demás grupos en orientación, tareas y diversión para los otros niños y niñas y sus dos hermanos menores que también están en el Programa.
En cuanto a su recomendación para los otros niños, niñas o adolescentes señaló que: “No acepten las malas influencias de las personas, el hecho de que uno viva en un lugar de peligros, no quiere decir que no tengamos oportunidades de alcanzar metas en la vida”.
A través de Proniño tengo tranquilidad para mi familia y he aprendido que el esfuerzo que se hace no es en vano. Recibo alimentación, ayuda con sus tareas y me dan talleres que me ayudan en mi desarrollo”.
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