Comentario
Helena Almeida utiliza su propio cuerpo en las fotografías, convirtiéndose en soporte expresivo y en fuente para la reflexión de lo que ocurre más allá del sujeto. Como ella misma ha comentado en alguna ocasión: "Mi obra es mi cuerpo, mi cuerpo es mi obra". Desde el comienzo de su trayectoria como fotógrafa, la artista no ha utilizado otro modelo que no sea ella, y explica que este hecho: "Tiene que ver con que desde muy pequeña tenía que hacer de modelo para mi padre, el escultor Leopoldo Almeida, cosa que me fastidiaba mucho. Y luego, curiosamente, decidí ser mi propia modelo". Durante más de cuarenta años, Almeida ideaba y planeaba las composiciones y su marido, Artur Rosa, realizaba las fotografías.
En la obra O Abraço, del año 2007, Artur Rosa aparece por primera vez retratado junto a la artista, en el momento en el que ambos se abrazan. Almeida rescata el abrazo, como representación de la fusión entre dos seres, de la iconografía de la historia del arte, como un tema que se ha convertido en un género artístico, a través de ejemplos como los propuestos por Gustave Klimt o Constantine Brancusi, por citar algunos.
La escena, a pesar de que Almeida construye previamente sus composiciones a través de bocetos, parece evocar el instante captado al azar. La imagen, cargada de referencias cinematográficas, como es común en los trabajos de la portuguesa, se sitúa en una especie de no lugar: no existen ni el tiempo ni el espacio. El misterio parece invadirlo todo: ¿es el principio de algo? ¿O se trata de su final? El abrazo como inicio de una nueva etapa, o quizá como consumación de algo anterior.
Exposiciones
-2008-2009: Helena Almeida. Tela rosa para vestir, Madrid, Fundación Telefónica, 19/11/2008-22/02/2009.