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Victor Liu
Turn All Things
EE.UU. / Taiwan
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Turn All Things
Turn All Things es un experimento que explora el movimiento del tiempo dentro de una imagen. Este proyecto utiliza distintos aspectos de la computación análisis de imagen, acceso aleatorio de medios e iteración lógica para dar nuevas reglas a un flujo de imágenes, otorgando a este flujo una evolución diferente. Una forma de ver este proyecto es que representa otro paso en la mediación tecnológica del mundo que nos rodea: la fotografía y el cine en sus primeros tiempos capturan y preservan de manera estática una imagen concreta en el tiempo; las técnicas de montaje y mezcla, combinan una confrontación de imágenes para crear un evento nuevo a partir de diversos eventos; y ahora, las técnicas informáticas nos permiten crear nuevas reglas para la interacción de imágenes de manera que adquieran un tipo de vida diferente.
Descripción
Turn All Things se compone de dos partes. La primera es la grabación original en vídeo de diversos objetos, descompuesta en secuencias cortas de imágenes. Cada secuencia de imágenes es procesada utilizando la técnica del análisis de imágenes para catalogar los distintos aspectos formales. Estos aspectos formales pueden incluir, por ejemplo, la reflexión de la luz en el borde de una mesa, la languidez de una hoja o la punta de una barbilla. La segunda parte del proyecto se basa en software hecho a medida que reintegra estas secuencias de imágenes, creando un nuevo flujo que se rige por reglas basadas en las relaciones entre las secuencias de imágenes analizadas. El resultado es una evolución y movimiento en el tiempo: vida, pero en absoluto natural. El deseo no es aproximarse a la vida, sino producir una evolución distinta de la vida.
Los objetos elegidos para este proyecto proceden de las categorías tradicionales de las naturalezas muertas, los retratos y los paisajes, y cada objeto es mostrado por separado en su propio monitor de pantalla plana instalado en una pared. Hay dos escenas interiores de un apartamento en París, un retrato de mi mujer en nuestro apartamento de Nueva York y cuatro escenas exteriores en los acantilados de Ingonish, Nueva Escocia. Cada imagen fue sometida a un análisis específico. Para el retrato, se prestó atención a la posición de los ojos, la nariz y la boca; en las escenas de interior, fue la intensidad del sol de la tarde; en el caso de un promontorio rocoso, el número de gaviotas. Por tanto, se dieron reglas diferentes de interacción a cada objeto, y cada conjunto de flujos de imágenes reveló su propias transformaciones. El retrato de mi esposa mostró una timidez que no estaba presente en lo grabado inicialmente; una escena marina envuelta en luz crepuscular parecía un paisaje de otro mundo y una bandada de gaviotas se convirtió en una reflexión irónica sobre la física de las partículas.
Técnica
El algoritmo para la recombinación de los flujos de imágenes se basa en matrices de propagación inspiradas en mis estudios de sistemas dinámicos. Estas matrices regulan la evolución probabilística del sistema y están generadas por "diferencias de energía" computacionales entre las secuencias de imágenes. Esta técnica tiene tres aspectos destacados:
1. Composición de la imagen. Se utilizan aspectos formales dentro de la imagen, como la posición, el color y la luz, para determinar la "energía" de una imagen. La elección de factores que contribuyen a la energía de una imagen podría parecer arbitraria, pero aunque muchos de los factores elegidos dan lugar a evoluciones sin sentido, otros sí tienen "sentido", es decir, tendrían una "dirección" en el tiempo. (La correlación entre "sentido" y "dirección" se ha tomado de The Logic of Sense de Gilles Deleuze.) Por ejemplo, la unión de las posiciones de los ojos, nariz y boca en la evolución de un retrato apela a nuestra intuición de localización espacial. Igualmente, la altura de una hoja mustia produce una dirección en el tiempo, ya que sabemos que las flores cortadas acaban marchitándose. Otras parametrizaciones de la energía proporcionan asociaciones más extravagantes. La unión de las posiciones de un barco y de la luz del sol reflejada en el horizonte crea una danza entre las dos. Aplicar el modelo de la energía atómica para electrones a una bandada de aves produce "gaviotas cuánticas". De esta forma, la elección de los parámetros de energía para una secuencia de imágenes determina la "expresión" del flujo resultante de imágenes.
2. Trayectoria de la imagen. Para desarrollar una trayectoria para el flujo de imágenes utilizo la técnica de las cadenas de Markov. En este método las matrices de propagación determinan estados sucesivos en un sistema. Para este proyecto, los elementos matriciales son computados utilizando los parámetros de energía mencionados en el anterior apartado. Más aún, utilizo la secuencia de imágenes del metraje grabado inicialmente en vídeo como "trayectoria modelo". Esta elección es clave para la creación de una evolución "lógica".
3. Frecuencia del ritmo. Por último, cada objeto tenía su propia "frecuencia de ritmo". En los movimientos de las langostas en el océano, la frecuencia del ritmo coincidía con la subida y la bajada de las olas del mar. Para un ave en vuelo elegí dos veces la frecuencia del ritmo de las alas. En otros objetos también se pudo descubrir que tenían frecuencias naturales, detectadas gracias a la intuición y la experimentación.
Título
El título Turn All Things está tomado de un pasaje que Alberto Durero escribió después de despertar de una pesadilla apocalíptica:
Era el año 1525; en la noche del miércoles al jueves después del domingo de Pentecostés vi en mis sueños cómo caían del cielo trombas ingentes de agua. La primera cayó sobre la tierra a unas cuatro millas de donde yo estoy, con una fuerza tremenda y un clamor horrísono, inundando toda la tierra... Mi pavor fue tan inmenso que cuando desperté todo mi cuerpo temblaba y durante un tiempo no pude recobrar el sosiego. Cuando me levanté por la mañana lo pinté tal como lo había visto.
Me encontré con este pasaje después de tener mi propia pesadilla y, por eso, tenía para mí una fuerza fuera de lo normal. La última frase me pareció una plegaria especial, aunque supongo que tal vez ese carácter especial se debe a su traducción del alemán y a los 500 años que han transcurrido. En cualquier caso, me pareció un buen título para esta obra, aunque para los fines que me proponía omití explícitamente la referencia a intervenciones externas y cuestiones escatológicas.
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