Concurso Internacional sobre Arte y Vida Artificial
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Mariela Cádiz
con la colaboración
de
Kent Clelland
Levántate
España / EE.UU.



 


 


 

Levántate

Descripción del proyecto

"Levántate" es una instalación audiovisual interactiva que reflexiona tanto sobre el concepto de vida artificial como el de muerte artificial. En este proyecto artístico los límites entre la vida y la muerte son constantemente modificados.

Todos los elementos de la instalación están interconectados y concebidos como partes de un sistema de muerte artificial. Dos ordenadores - dos corazones electrónicos conectados en una permanente transfusión de datos – reciben sonidos en directo de un micrófono oculto en la oscuridad que capta el momento del presente. Estos datos son utilizados por ambos ordenadores para procesar en tiempo real lo que se ve y se oye.

Al entrar en el espacio de la instalación, la única fuente de luz que el espectador puede ver es la imagen electrónica de un cuerpo de mujer en un estado perpetuo de descomposición digital proyectado sobre la representación simbólica de un cadáver: un sarcófago.

El cuerpo proyectado está constantemente en estado de descomposición: en ningún momento hay un principio (un cuerpo intacto) o un final (la desaparición del cuerpo). No existe punto de partida, ni conclusión, ni un milagro que salve al cuerpo de la muerte. Sólo hay cambio... transmutación... descomposición... recomposición y transformación.

Este proceso de desintegración sin fin es creado en tiempo real por el corazón electrónico encargado de procesar las imágenes y que es alimentado, mantenido artificialmente "con vida" con los sonidos que se producen en ese espacio.

El segundo corazón electrónico procesa en tiempo real una composición musical algorítmica que arroja un flujo constante de voces digitalmente descompuestas en la sala. Unido a este entorno sonoro en constante transformación trabaja un sistema interactivo de retroalimentación acústico que vuelve a recoger los sonidos producidos junto con los generados por el público presente. Utilizando el micrófono para capturar las resonancias verbales del público y reciclándolas para que sirvan a su vez de material para la descomposición musical, el elemento emocional humano queda así también inyectado en el sistema electrónico sonoro de la instalación.

Como espectadores somos testigos que, al mismo tiempo, acabamos formando parte del sistema interactivo. Si nos movemos o hablamos en el espacio de la instalación, el cuerpo en descomposición responderá sutilmente a nuestros sonidos y nuestras voces y, al poco tiempo, podremos escuchar nuestras propias voces mezcladas con la composición musical digital, en lenta descomposición y muerte.

Todo el tiempo que el micrófono sigue recogiendo sonidos y enviándolos a ambos ordenadores, que la composición musical interactiva sigue incorporando los sonidos recogidos y descomponiéndolos, que la descomposición del cuerpo sigue produciéndose generada por todos los datos que se capturan, la instalación es una metáfora sin fin, en constante transformación, de la muerte.

Información técnica

Hardware:

- Dos ordenadores:
> un ordenador procesa video digital
> un ordenador procesa sonido digital
- Dos interfaces Midi
- Un micrófono
- Un aparato de mezclas de sonido
- Un amplificador y cuatro altavoces
- Un proyector de vídeo


Software:

- Software de entorno de programación: MAX/MSP
- Software para procesar imágenes: Videodelic
- Software para procesar sonidos en tiempo real:
NI-Spektral Delay

El ordenador para el vídeo procesa en tiempo real la imagen electrónica del cuerpo en descomposición. Video preprocesado, imágenes fijas y paletas de colores constituyen los materiales que utiliza el software de video digital. Los sonidos recogidos por el micrófono son divididos en cuatro bandas de frecuencia (baja, media, media alta y alta) cuya amplitud se utiliza para controlar parámetros de efectos junto con los valores del control MIDI recibidos del ordenador para el sonido.

El ordenador para el sonido procesa en tiempo real una composición musical algorítmica creada por Kent Clelland, vertiendo un flujo constante de voces digitalmente descompuestas en el espacio de la instalación.

Se utiliza una paleta de materiales grabados en una composición estocástica que comprende más de 1.5 millón de permutaciones basadas en un mismo tema, consiguiéndose así que la composición musical mantenga un estado continuo de transformación al igual que las imágenes que se procesan.

"Levántate" es una composición musical electrónica interactiva hondamente arraigada en el concepto de resonancia. Los materiales sonoros presentados por la instalación son nuevamente incorporados (reciclados) en el sistema, ahora portadores de la firma acústica de todos los elementos que intervienen.

En primer lugar, las tres estructuras físicas que directamente influyen en la resonancia acústica son la propia acústica de la sala, la firma acústica técnica del mecanismo de captura del sonido (el micrófono) y la firma acústica técnica de los dispositivos de salida del sonido (los altavoces).

El segundo nivel jerárquico de resonancia es el del público. Al utilizar las resonancias verbales del público y reciclarlas en la composición musical algorítmica como materia prima que se incorpora para llevar a cabo la descomposición audio-acústica, creamos no sólo un sistema interactivo sutil e intuitivo, sino que además estamos inyectando en él el elemento emocional humano.

Por último, el tercer nivel de resonancia es el que se da dentro del programa que es el corazón sonoro del sistema de "Levántate". Este programa se encarga de la grabación y la reproducción del sistema de retroalimentación para el reciclaje de los sonidos. Los sonidos digitales que son grabados en el ordenador son analizados en tiempo real para determinar sus cualidades de resonancia y sometidos a filtros acústicos (descomposiciones de frecuencia). A este proceso de "deterioro de resonancia" se le inserta entonces una latencia variable entre los sonidos de entrada y los sonidos de salida del sistema.

Al mismo tiempo, el programa para el proceso de sonidos envía datos MIDI al ordenador de imagen para proporcionar distintos controles de parámetro además de activar de manera aleatoria las imágenes que el software de video utiliza para procesar en tiempo real, el cuerpo en descomposición digital junto con los sonidos captados por el micrófono.



Biografías

Mariela Cádiz
(España, 1968) se licenció en pintura por la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. Empezó a interesarse por las nuevas tecnologías durante los estudios que cursó con una beca Erasmus en la Kunstakademie de Düsseldorf (Alemania). Gracias a una beca de la Comisión Fulbright comenzó a desarrollar su trabajo en el campo del arte electrónico en la Escuela de Cine y Vídeo del California Institute of the Arts (CalArts), en Los Angeles (Estados Unidos), donde obtuvo el título de Master en Bellas Artes en 1996.

Desde entonces trabaja en el campo del video-arte, las video-instalaciones y la postproducción digital. Ha colaborado con el artista infográfico Denis Lelong y el compositor Kent Clelland en diversas ocasiones, y su principal trabajo de colaboración, una pieza de video-arte titulada "Alethéia" ha obtenido varios premios internacionales y se ha exhibido por todo el mundo.

En su búsqueda de formas diferentes de crear escenarios para ideas y sentimientos, su obra explora representaciones electrónicas y digitales del cuerpo.

Su obra "Levántate" ha sido becada por Obra Social Caja Madrid en el marco del programa "Generación 2001. Premios y Becas de Arte Caja Madrid".


Kent Clelland (Estados Unidos, 1971) es un compositor y desarrollador de software para audio/media que actualmente reside en Berlín.

Concentrándose en el papel de los ordenadores en las producciones en directo, la música y los experimentos de Clelland van desde bandas sonoras para cortometrajes de vanguardia hasta producciones de danza, o desde música electro-acústica para salas de concierto tradicionales hasta música electrónica para clubs.

Durante los primeros años de la década de 1990 comenzó a diseñar y fabricar sus propias herramientas adaptadas específicamente para sus necesidades artísticas, juntando piezas electrónicas desechadas y ensamblando unos programas con otros. El interés de Clelland por la correspondencia entre las modernas herramientas jerárquicas para el desarrollo de software y los aspectos arquitectónicos de la estructura musical queda sintetizado en su forma de entender el desarrollo del software como un proceso compositivo. Su último programa de música por ordenador, NI-Spektral Delay, obtuvo en 2002 el premio de la prensa internacional a instrumentos musicales.