Concurso Internacional sobre Arte y Vida Artificial
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Instituto de
Autonomía Aplicada
Pampheleteer
EEUU



 


 


 

Pamphleteer: un robot propaganda para la Resistencia cultural

Resumen
En esta presentación se exponen los resultados obtenidos sobre la evaluación del comportamiento de Pamphleteer, un robot propaganda que automatiza la práctica, a menudo peligrosa, de distribuir material impreso subversivo al público. En los ensayos de campo Pamphleteer destacó de manera constante sobre los activistas humanos en cantidad, campo de acción y eficiencia, y también obtuvo resultados bastante mejores en la escala tierno- maligno

Palabras clave
Robótica contestataria, resistencia cultural, espacio público, propaganda, panfletos subversivos, activismo, factor ternura

Introducción
Aunque Internet se ha convertido en una herramienta eficaz para la difusión de información, entregar en mano hojas impresas y panfletos en entornos públicos del mundo físico sigue siendo la mejor manera de llegar a grandes cantidades de personas de una misma localidad. No obstante, los grupos activistas que pretenden utilizar esta técnica deben hacer frente a tres obstáculos que a menudo impiden que se logre el objetivo deseado. El primero, la gran cantidad de folletos y hojas informativas de todo tipo que se reparten en las calles hace que los mensajes activistas se pierdan en un mar de invitaciones a descubrir nuevos horizontes religiosos, estudiar informática o comer las mejores gambas, al tiempo que los peatones intentan evitar todo intercambio comunicativo con cualquiera que parezca estar haciendo publicidad de algo.

El segundo obstáculo es que, debido a la escasez de recursos económicos, las organizaciones activistas a menudo dependen del trabajo de voluntarios para realizar la distribución de sus octavillas. En consecuencia, esta distribución se deja muchas veces en manos de hippies, punks, rockers, adolescentes y ancianos que se enrolan en labores de voluntariado porque, por sus respectivas peculiaridades, les resulta difícil encontrar trabajo remunerado. La fuerza laboral de las organizaciones activistas es, en general, poco seria. Esta falta de fiabilidad se ve agravada por la ausencia de un incentivo económico que les mueva a trabajar con eficiencia.

El tercero, la privatización del espacio público, ha tenido un efecto silenciador en las comunicaciones de los activistas. Con la sustitución de los mercados tradicionales por los grandes centros comerciales y de los parques por los aparcamientos, repartir información no autorizada se está convirtiendo en una actividad cada vez más peligrosa. Antes protegidos por el derecho a la libertad de expresión, los grupos activistas tienen que hacer frente ahora a multas, cárcel e incluso agresiones físicas por distribuir folletos y octavillas en lo que antes era considerado un lugar del dominio público.

En respuesta a esta situación, el Instituto de Autonomía Aplicada emprendió el desarrollo de una solución robótica que hiciera automática la tarea, a menudo peligrosa, de distribuir material impreso subversivo al público. Los beneficios que se persiguen con la utilización de este robot son semejantes a los de la industria robótica militar y comercial: 1) posibilidad de funcionar en condiciones consideradas peligrosas para el ser humano; 2) posibilidad de trabajar durante muchas horas sin necesidad de hacer descansos. Por otra parte, el proyecto estuvo inspirado por los principios de Robótica Contestataria [1]: los sistemas robóticos diseñados para uso activista deben tener un coste bajo, ser fáciles de construir y ser enormemente portátiles.

Pamphleteer
Pamphleteer es un robot humanoide diseñado dentro de la tradición de las películas americanas de ciencia ficción y en la estética ultracuidada de los juguetes japoneses [2]. La utilidad del robot no viene dada por su complejidad tecnológica, sino más bien por su atractivo formal o, dicho de otra forma, el "factor ternura" [3]. La forma del robot está basada en un estudio exhaustivo de los paradigmas contemporáneos de la estética que inspira más ternura, como son los niños, los gatitos [4] y los osos de peluche, que tiene su reflejo en el tamaño de la cabeza y los ojos de Pamphleteer, grandes como los de un bebé, y su cuerpo pequeño y regordete. Este factor ternura es reforzado con el atuendo del robot, que puede ser adaptado a las necesidades de la aplicación concreta que se le vaya a dar. Por ejemplo, Pamphleteer lleva un chándal y una gorra de béisbol si va a desempeñar funciones en la universidad, y está disfrazado de Papá Noel para las fiestas navideñas.

Pamphleteer tiene también cierta capacidad de movimiento y habla, lo que igualmente contribuye al elemento de ternura de ese factor estético. Después de varias iteraciones, se le dotó de una voz con un tono agradable y algo chillón como el de los niños, considerada como un complemento adecuado a su aspecto visual. Se utilizan además tecnologías para la rotación de cabeza y de sónar para crear un movimiento versímil, aunque permite sólo una interacción muy limitada.

Técnicamente, Pamphleteer utiliza una tecnología extraordinariamente simple y barata. El cuerpo del robot está fabricado con aluminio y utiliza un Basic Stamp de 30 dólares para monitorizar el motor para el sónar y el control de la rotación de la cabeza y las funciones lingüísticas. El sonido se graba en un chip estándar de grabación de voz que vale 12 dólares y se puede comprar en cualquier tienda de electrónica.

Si bien los sistemas internos de Pamphleteer son "low-tech" desde el punto de vista de la robótica, parece que se puede conseguir la impresión de legitimidad tecnológica, con la misma eficacia, incluso con tecnología aún menos sofisticada [5]. De hecho estamos pensando formas en que el diseño actual podría simplificarse todavía más para el próximo prototipo. Es posible que versiones futuras de Pamphleteer cuenten con micrófonos inalámbricos, sistemas de control remoto, grabadoras ocultas o, incluso, personas diminutas o niños metidos dentro.

Métodos de evaluación
Para comprobar la eficacia de Pamphleteer, se realizaron trabajos de campo en momentos, terrenos y condiciones metereológicas diferentes. En cada caso se colocaron el robot y un activista humano en esquinas similares dentro del mismo distrito comercial de una ciudad de dimensiones considerables. A cada uno se le dio el mismo material impreso subversivo para su distribución y no se utilizó ningún tipo de fármaco potenciador del rendimiento. El rendimiento fue monitorizado por investigadores anónimos, no identificados, que también realizaron estudios con participantes después de abandonar el área de investigación.

Resultados
Los estudios de campo han demostrado de manera concluyente la eficacia de Pamphleteer para llegar al público, con un éxito especialmente importante en algunos sectores notablemente difíciles de la población, como las personas mayores y los niños acompañados de adultos. En líneas generales, el robot es capaz de repartir un 23% más de folletos a un 18% más de personas que su compañero humano en el experimento, y puede estar distribuyendo hasta seis horas seguidas, frente a un máximo observado de 78 minutos en el caso de un voluntario humano no retribuido. Tenemos previsto que el prototipo de la próxima generación, que utiliza baterías más potentes, amplíe aún más esta diferencia.

Si, por un lado, las personas estaban mucho más dispuestas a interactuar con el robot que con los activistas humanos, por otro la duración de estas interactuaciones eran mucho más cortas, por lo que el robot podía distribuir su propaganda a más personas. En general, los humanos se relacionaban con el robot durante un máximo de 10,2 segundos, frente a un promedio de interactuación de 3,45 minutos con los activistas humanos. Nuestra hipótesis es que Pamphleteer es percibido como un ente mucho menos inteligente que un activista humano y, por esa razón, el público está mucho menos inclinado a entablar con él una conversación. Quizá esto también explique la diferencia observada en cuanto al riesgo, con dos amenazas de agresión física contra el repartidor humano y ninguna contra el robot. Esta diferencia resulta aún más notable porque es posible programar a Pamphleteer para que sea más agresivo oralmente hacia los viandantes que los activistas humanos, incluso hasta el punto de hacer comentarios burlescos o lascivos. Sospechamos que la razón de esto es que el comportamiento queda mitigado por el aspecto en general tierno del robot, probablemente realzado por el hecho de que el público lo viese como un "juguete". Cuando se pidió a los viandantes que valoraran al robot y al repartidor humano dentro de la escala tierno - maligno, utilizando un sistema de valoración en el que el 10 es "tierno" y el 1 es "maligno". Los activistas humanos recibieron una puntuación media de 3,23, mientras que Pamphleteer consiguió una asombrosa media de 8,56.

Trabajo futuro
Los resultados iniciales de nuestro estudio han sido enormemente alentadores. Ahora que hemos demostrado el concepto, estamos investigando otras posibles funciones para nuestro siguiente prototipo. Además de mejorar el sistema de baterías de Pamphleteer (como se ha dicho antes), estamos incorporando un lector de tarjetas magnéticas en la cabeza del robot que le permitirá recibir la información sobre los usuarios contenida en el permiso de conducir y en la tarjeta de crédito. Tenemos planeado que esta función permita a Pamphleteer recoger firmas y realizar funciones básicas de recaudación de dinero, como es la venta de adhesivos y chapas.

Nos damos cuenta también de que debemos seguir haciendo comprobaciones. Después de haber demostrado que el Pamphleteer da mejores resultados que los activistas humanos en entornos relativamente seguros (calles públicas), el lógico paso siguiente será comprobar la eficacia del robot en espacios con una mayor oposición. Están previstos nuevos experimentos en lugares como centros comerciales, edificios oficiales y sedes de empresas.

Conclusión
En conclusión, Pamphleteer es capaz de llegar a más personas, con mayor eficacia y menores riesgos que los activistas humanos. Aunque gran parte de estos buenos resultados se deben al factor de su apariencia inspiradora de ternura, creemos que también dependen de factores sociales y culturales propios de la actividad propagandística callejera.

Además de los problemas de cómo son percibidos por los demás, las limitaciones propias de la condición humana y el ruido contextual descritos más arriba, los activistas humanos se ven además entorpecidos por la marginación social implícita en cualquier actitud de descontento político. Los medios de comunicación y la sociedad en general tienden a ver a los activistas políticos como holgazanes de pocas luces, pero políticamente correctos (si los miran desde la izquierda) o como violentos psicópatas paranoides (si desde la derecha). Por otra parte, muchos activistas deciden lucir un aspecto extravagante o no ortodoxo como forma de manifestarse contra el sistema, provocando un rechazo social a cualquier información que proceda, aunque sea sólo ligeramente, de la izquierda o la derecha del centro aun antes de recibir el mensaje. En un entorno ya saturado por los medios, los mensajes que no proceden de fuentes "fiables", como son las grandes organizaciones mediáticas, los cargos oficiales o los departamentos de publicidad de las grandes empresas, son ignorados. Los activistas contemporáneos ya no pueden preocuparse sólo del contenido de sus mensajes: deben tener en cuenta a partes iguales la forma y el contexto en que estos mensajes son recibidos. En otras palabras, para que se les escuche, los activistas deben utilizar la forma y el contenido de la institución cultural a la que pretenden criticar, apropiándose de ella y de su representación.

Los robots - productos casi exclusivos de los sectores militar, industrial y de ocio - son un medio excelente del mundo real con el que alcanzar el objetivo subversivo. Cuando se despliegan en un espacio público, estos caballos de Troya electrónicos son recibidos como representantes de estas instituciones "seguras" y, en ese sentido, el público se muestra dispuesto, incluso deseoso, de entrar en contacto con ellos. Los mensajes enviados por estos artilugios no despiertan sospechas a priori, ofreciendo a los activistas la oportunidad de eludir el condicionamiento social y llegar a la conciencia del público.

Notas

(1) Institute for Applied Autonomy and Critical Art Ensemble, 1999. "Contestational Robotics," ReadMe! ASCII Culture and the Revenge of Knowledge, Josephine Bosme, ed, (Nettime, Autonomedia: NY)
(2) Sanrio, Inc. (http://www.sanrio.com/)
(3) The Cute FAQ (http://www.ualberta.ca/~bfan/cute/def.htm)
(4) Kingdon, J.S. 1980. "The role of visual signals and face patterns in African forest monkeys (guenons) of the genus Cescopithecus". Trans. Zool. Soc. London. 35, 425-475.
(5) Atlas Robotics (www.atlasrobotics.com)




Biografía
El Instituto de Autonomía Aplicada (IAA) fue fundado en 1998 con la finalidad de realizar actividades de investigación y desarrollo sobre la autodeterminación individual y colectiva. Nuestra misión es estudiar las leyes y las estructuras que permiten la autodeterminación; crear artefactos culturales dirigidos a esas leyes y desarrollar tecnologías que sirvan a las necesidades sociales y humanas.