Fundación Telefónica presenta Revolving Doors, una exposición colectiva integrada por dieciocho artistas de diferentes generaciones y contextos cuyos trabajos exploran aspectos relacionados con la ambigüedad y la confusión entre la esfera pública y el ámbito privado.
La muestra, comisariada por Montse Badia, reúne una selección de dieciocho artistas internacionales pertenecientes a diferentes generaciones y contextos geográficos, entre los cuales encontramos referentes clásicos como Vito Acconci, Antonio Muntadas, Krzysztof Wodiczko o Zbig Rybczynski, al lado de artistas de generaciones más jóvenes, como Begoña Muñoz, Colin Cook o Vanessa Beecroft; artistas con un discurso absolutamente consolidado, como Andreas M. Kaufmann, Otto Berchem, Mark Formanek, Roland Boden, Alicia Framis o Bjørn Melhus, entre los que se encuentran nombres relevantes del panorama internacional actual, como Francis Alÿs, Gillian Wearing, Douglas Gordon, Christian Jankowski, Michael Elmgreen e Ingar Dragset.
La muestra incluye obras realizadas en diversos formatos que incluyen vídeo, fotografía, instalación o el registro de proyectos y acciones desarrollados fuera del contexto expositivo.
Revolving Doors toma su título de la conocida imagen Porte, 11 rue Larrey, que muestra la puerta del apartamento parisino en el que Marcel Duchamp vivió entre 1927 y 1942, que comunicaba el estudio y el dormitorio y el estudio y el baño, de manera que, al abrir una estancia, simultáneamente cerraba otra y viceversa: al abrir la puerta para entrar en la habitación, se cerraba el baño y cuando se entraba en el cuarto de baño, la puerta cerraba el estudio. Marcel Duchamp encargó a un carpintero la construcción de dicha puerta, a partir de sus indicaciones.
La concepción de esta puerta, que se vincula tanto a la vida cotidiana de Duchamp como a su discurso artístico, sirve ahora, en el contexto de Revolving Doors, como imagen evocadora de la fluidez y la ambigüedad entre los ámbitos de lo público y lo privado, que la exposición se propone explorar.
Estas son, a juicio de la comisaria, algunas de las reflexiones que configuran el punto de partida teórico de la exposición Revolving Doors: el espacio público ha sido, y todavía es, un reflejo de las voluntades políticas, del tejido social, de las dinámicas culturales y del contexto económico, así como de la reorganización y la expansión de nuestras ciudades. En un tiempo definido por el final de las ideologías, al que se une la inhabilidad de los poderes políticos y religiosos para definir la noción de público, el espacio público se ha transformado en un ámbito de consumo. De ser un lugar específico de experiencia democrática, el espacio público ha pasado a ser un lugar de conexión de usos y funciones diferentes. El concepto de esfera pública, una noción más amplia que la de espacio público, va más allá de las distinciones físicas entre los entornos público y privado en el que las actividades y las experiencias de los seres humanos se desarrollan.
Así, la disolución entre público y privado se hace mucho más evidente ahora cuando en la definición de la noción espacial intervienen las tecnologías de la comunicación y la información. En este contexto, la idea de lugar se convierte en un concepto precario y la esfera pública se transforma en un punto de comunicación hecho de imágenes y representaciones, fijados en el tiempo y en el espacio por las pantallas y, cada vez más, relacionados con lo real y la vida cotidiana.
La dirección y comisariado de la exposición corre a cargo de Montse Badia, crítica de arte y comisaria independiente, que ha presentado sus proyectos en centros internacionales como la Fundación De Appel en Amsterdam, Apexart en Nueva York, el Espacio 13 de la Fundación Miró en Barcelona y Künstlerhaus Bethanien en Berlín.
LA RELACIÓN PÚBLICO/ PRIVADO DESDE UNA ESCALA HUMANA
Con sus propuestas, los artistas participantes en Revolving Doors presentan una amplia diversidad de aproximaciones relacionadas con la ambigüedad y la confusión entre la esfera pública y el dominio privado tales como la fluidez entre distintos escenarios como paráfrasis de las relaciones sociales (Zbig Rybczynski), la invasión del espacio público de los individuos (Vito Acconci), la definición del espacio personal y la presentación individual en público (Francis Alÿs, Andreas M. Kaufmann, Gillian Wearing, Colin Cook, Mark Formanek), el uso subversivo y secreto del espacio público (Begoña Muñoz), la proyección en la esfera pública de una privacidad creada (Vanessa Beecroft, Christian Jankowski, Douglas Gordon), la creación de espacios relacionales (Otto Berchem), la subjetiva percepción de los medios de comunicación y su reverso (Antonio Muntadas), la creación de los límites de la privacidad a partir de la confesión pública en los media (Bjørn Melhus), y la redefinición del diseño arquitectónico y urbano a partir de las necesidades y los usos individuales o como metáfora de éstos (Krzystof Wodiczko, Roland Boden, Alicia Framis, Michael Elmgreen & Ingar Dragset).
Con sus propuestas críticas, irónicas, poéticas o subversivas, los artistas participantes en Revolving Doors realizan comentarios que alteran la forma en que percibimos o pensamos la realidad. Aunque los proyectos divergen mucho entre sí, todos ellos comparten el hecho de erigirse como gestos individuales que definen la relación público/ privado desde una escala humana.