Gerardo Suter

Buenos Aires, 1957

Inicia su trabajo creativo en el campo de la fotografía pero paulatinamente enriquece sus propuestas, mediante vídeo instalaciones u otros medios de expresión como el sonido o la web.
Desde los años ochenta Suter es uno de los fotógrafos más reconocidos del panorama mexicano por su técnica virtuosa puesta al servicio de imágenes y símbolos, tanto de la tradición mexicana como de la tierra o del hombre. Trabaja de preferencia en blanco y negro y suele presentar sus trabajos, eminentemente simbólicos, en forma de vídeo instalaciones creando espacios que son a la vez reales y virtuales. La memoria ha venido siendo tema recurrente que culminó en su obra de 1996 Geografía de la memoria, de una problemática que se basa en el cuerpo humano, el tiempo y el territorio.
Desde los acetatos monumentales para lugares específicos y la serie Códices americanos ha elaborado múltiples instalaciones. Entre sus últimos proyectos, Zócalo, una instalación con dos proyecciones simultáneas en vídeo y una transmisión en vivo, vía Internet, que presentó en la Feria Universal de Hannover del año 2000.
Si en La caja negra, una de sus primeras obras, situaba el cuerpo humano en el límite entre la vida y la muerte, entre pertenecer y estar, entre desaparecer y transformarse, la obra con que lo representamos en esta exposición El cuerpo fragmentado, sitúa el cuerpo humano en confrontación con el de cada individuo estableciendo un diálogo entre la fotografía y la percepción de la realidad. Es una instalación que presenta en las paredes y también sobre el suelo imágenes de diversas partes de un cuerpo masculino, el rostro y el cráneo, los pies y las manos creando una tensión entre el cuerpo representado y la percepción que tiene el espectador de su propio cuerpo. Para ello se vale de una serie de fotografías color en velcro más dos vídeo proyecciones sobre el suelo y sobre una de las paredes.
En 1988 le fue otorgada la beca Rockefeller para cine vídeo y multimedia. A partir de 1997 forma parte del Sistema Nacional de Creadores, área Artes Visuales.

Karen Cordero Reiman “Esto no es una fotografía”

En 1929 el artista surrealista francés René Magritte pintó La traición de las imágenes, donde, con la imagen de una pipa y la leyenda manuscrita “Esto no es una pipa”, cuestiona el estatuto de la representación pictórica y verbal en relación con la “realidad”. De manera parecida, aunque sin articular tan literalmente sus intenciones, el artista visual mexicano Gerardo Suter –en su obra de las últimas dos décadas– ha estado cuestionando la correspondencia directa que a menudo se asume entre la fotografía y la realidad observada, utilizando este medio como punto de partida para explorar la manera en que “realidades” objetivas y subjetivas entran en diálogo e interacción en los procesos perceptuales del ser humano.
Desde finales de los setenta fue conocido como uno de los principales proponentes de una “fotografía construida” mexicana, en la que el medio no era un vehículo de documentación social sino se explotaban sus posibilidades de creación formal y conceptual, y a lo largo de los ochenta incursionó en la fabricación de obras metafóricas y narrativas ficcionales donde la tensión entre el verismo del medio y la creación de imágenes simbólicas de cada vez mayor formato adquiere un protagonismo notable. En los noventa, la impresión digital de fotografías de gran tamaño sobre soportes traslúcidos y su combinación con recursos de multimedia en la creación de instalaciones –donde el discurso sobre el cuerpo tiene una presencia predominante– traslada las reflexiones de Suter al ámbito del espacio: corporal, social y psicológico. Asimismo, el incrementado manejo tanto en su trabajo como en el entorno de recursos cibernéticos ha llevado al desarrollo en su obra de una reflexión sobre las implicaciones perceptuales de esta tecnología.
En este contexto podemos situar la instalación Skin, el cuerpo fragmentado, donde Suter extiende su cuestionamiento del medio fotográfico un paso más al crear representaciones que parecen ser fotografías pero no lo son. Aluden a la tecnología mediática que crea representaciones visuales de nuestros procesos corporales, haciendo legible lo invisible por medio de intercalar y recomponer fragmentos de información que se traducen en códigos binarios. Los resultados se parecen a imágenes analógicas pero éstas en realidad son una mera referencia simbólica en el sistema de información que nos envuelve.
Skin, el cuerpo fragmentado nos invita a cuestionar nuestra relación con y conciencia de este sistema, por medio de la percepción multisensorial de un conjunto de obras que busca hacer evidentes estos procesos.



GERARDO SUTER SKIN 023 2002
Revelado cromógeno, 100 x 300 cm. (3 partes de 100 x 100 cm. c/u)



GERARDO SUTER SKIN 025 2002
Papel de arroz y cabello tejido 32 x 28 x 5 cm.
Revelado cromógeno, 100 x 200 cm. (2 partes de 100 x 100 cm. c/u)



GERARDO SUTER SKIN 026 2002
Papel de arroz y cabello tejido 32 x 28 x 5 cm.
Revelado cromógeno, 100 x 200 cm. (2 partes de 100 x 100 cm. c/u)



GERARDO SUTER SKIN 030 2002
Papel de arroz y cabello tejido 32 x 28 x 5 cm.
Revelado cromógeno, 200 x 200 cm. (4 partes de 100 x 100 cm. c/u)



GERARDO SUTER VISTA PARCIAL DE LA FOTO/VIDEO INSTALACION SKIN (EL CUERPO FRAGMENTADO)
Museo de Arte de Zapopan, México, diciembre de 2002