Yishai Jusidman

México D. F., 1963

Su aproximación a la pintura desde el concepto permitió a Osvaldo Sánchez escribir que Jusidman era uno de los pocos artistas conceptuales mexicanos que trabajaba la pintura. Su exploración innovadora de la tradición pictórica convencional se resume en un conjunto coherente, de diferentes series o ciclos sucesivos. Así trata del ilusionismo cuando pinta payasos, geishas, luchadores de sumo o enfermos mentales.
La exposición antológica Investigaciones pictóricas, de 1996, le ganó un primer puesto entre los pintores mexicanos por la innovación de los presupuestos pictóricos, ahondando en la deconstrucción de la pintura. El interés en la articulación de la espacialidad y la referencia a la historia del arte se remontan en la obra de Jusidman hasta la serie del Astrónomo (1987-90), cuando el artista pintaba sobre esferas paisajes rescatados de la historia del naturalismo, desde los holandeses del XVII hasta Monet. Hacer pintura de paisaje en una superficie esférica ya implicaba por supuesto una relación muy marcada entre lo que es el espacio pictórico y el espacio físico.
Recientemente ha presentado en el SMAK de Gante, una selección de sus últimos trabajos, correspondientes a las series Mutatis mutandis, Pintores trabajando y Narciso plotters. En Mutatis mutandis, un conjunto de fotografías digitales muestra directamente a una serie de personajes que aparecían en la serie Bajo tratamiento. Para estas imágenes Jusidman ha combinado digitalmente la fotografía original que utilizó como base para el cuadro y la imagen del cuadro terminado. El efecto óptico resulta muy particular siendo en definitiva un ejercicio de contrastes donde contenidos ya existentes en su obra se procesan en nuevas formas, que a su vez articulan nuevos contenidos. La intención en las superposiciones digitales es lograr que ciertas características de la fotografía original contrasten con la pincelada, el delineado y la calidez capturadas en la imagen de la pintura.
Dentro de la misma serie, los Narcisos abordan el reto de manejar plásticamente la impresión en plotter de gran formato. Valiéndose de una impresora electrostática que utiliza el patrón de offset pone de relieve el contraste entre el efecto de la roseta y el efecto de planos de color puro, y a su vez entre imagen y patrón geométrico. De modo que Jusidman le imprime una espacialidad plástica inusitada a este medio. Si bien el relato de Narciso nos refiere al inútil enamoramiento con lo virtual, estas impresiones reminiscentes del Arte Op ponen en marcha una gama de reflejos y reflexiones en torno a la dependencia material, a modo de producción, de todo efecto pictórico.

Eva Wittocx Pintura en obra

Para Jusidman los argumentos estilísticos y retóricos que articulan sus temas proceden del afán de englobar al observador en una experiencia orgánica y completa de la obra. La obra funciona a modo de un espejo que distorsiona –literal y metafóricamente– esferizando, velando, amplificando, recontextualizando. Tales manipulaciones son manejadas con astucia a fin de permitir la coexistencia amigable de representaciones figurativas, abstractas y concretas; y también de lograr sugestivamente que la forma, el contenido y el vehículo se entretejan. La serie Sumo (1995-98) ilustra las estrategias pictóricas de este artista: la acción de la pelea se desdibuja con realismo en miniatura, mientras el fondo se diseña en abstracto dividiendo la imagen en superficies geométricas que a su vez son determinadas por el emplazamiento de los luchadores sobre el plano del cuadro. Resulta significativo notar que esta imbricación de estilos dista de los métodos cacofónicos y anti-modernos de “licuado pictórico” de Salle y Polke.
La idea más bien clásica de “pintura-como-espejo” de Jusidman regenera tensiones inherentes al arte de la pintura y que son producto de la interdependencia forma/contenido en la articulación del significado estético.
Jusidman usualmente trabaja con derivaciones secundarias de representaciones preexistentes; de ahí que la obra, en tanto espejo, refleje hacia su interior. No obstante, la obra resurge mediante un recurso distorsionador que es capaz de seducir al espectador. Jusidman tiende a utilizar reproducciones de obras de arte, tanto repintándolas (así en las apropiaciones del paisajismo naturalista de la serie Astrónomo) como filtrándolas a través de otros medios (en la serie Mutatis mutandis). En los plotters de la serie Narciso se nos presentan reproducciones impresas de obras conocidas de De Kooning, Morandi y Velázquez; cada uno junto a su imagen especular, pintada por el propio Jusidman: la superficie espejeante del estanque de Narciso equivale aquí a la superficie de la impresión. Las ondulaciones que desvanecen la ilusión en el agua se vuelven análogas y los efectos de vibración óptica de la articulación por computadora en las imágenes impresas. Nuevamente, a diferencia de Narciso, nos vemos más atraídos por el vehículo de la ilusión que por el objeto de la ilusión en sí mismo.
La inclusión literal de las pinturas de otros pintores en su obra ha sido para Jusidman un método para alinear puntualmente su producción dentro de la tradición de la pintura occidental.



YISHAI JUSIDMAN NARCISO VELAZQUEZ 2000
Impresión electrostática sobre lona sintética, 217 x 148 cm.
Cortesía Galería OMR, México



YISHAI JUSIDMAN NARCISO DE KOONING 2000
Impresión electrostática sobre lona sintética, 217 x 148 cm.
Cortesía Galería OMR, México