Yolanda Gutiérrez

México D. F., 1970

Trabaja a partir de elementos naturales, siendo la relación entre hombre y naturaleza una preocupación fundamental que, a partir del estudio de la filosofía náhuatl, vincula la naturaleza con la divinidad. Entre sus proyectos más celebrados, la escultura Umbral, de 1992, constituida por veintiocho pares de mandíbulas de vaca configuradas en forma de una gran bandada de aves en vuelo así como la escultura-refugio realizada en 1995 para la isla de Cozumel en Yucatán, que servía de morada para los pájaros en la que las aves iban a anidar y que venía a paliar el entonces reciente huracán Roxana.
Suele reciclar restos óseos de animales, plantas y objetos frecuentemente combinados con tierras, paja, piedras, caracoles y demás, a veces articulándolos en el espacio por ligamentos invisibles, de modo que no parecen salidos de sus manos sino hallados en el entorno natural. Su poética, que es un cántico a la vida, tiende a reanimar el espíritu vegetal y animal mediante asociaciones que tienen en cuenta el respeto al orden natural, a la muerte y a la vida.
La exposición reúne una selección de sus últimas esculturas objeto construidas con elementos orgánicos hallados en la naturaleza, que en cierto modo la glosan desde una aproximación eminentemente poética.

Luis Martín Lozano Atl – Agua de Yolanda Gutiérrez

“…Hay propuestas como la de Yolanda Gutiérrez, que su didáctica de recepción y estimulante visualidad parecen haber podido sortear esta brecha entre el público y las estéticas contemporáneas. Su obra a menudo se nos revela con toda su potencialidad, de una manera clara, precisa e incluso bella de entender el mundo que nos rodea. Por varias razones su trabajo nos resulta no sólo muy actual, sino también propositivo a la reflexión de un futuro cercano, a la vez que muy consciente del origen y de la historia de los valores culturales que heredamos del pasado”.
“…Dos son los momentos de creación y de recepción que deben distinguirse en su trabajo: uno, que corresponde a los contenidos –es decir a la conceptualización de una idea– y otro que se refiere a la subsecuente manifestación de dichos conceptos, lograda a través de la creación de un lenguaje visual que llamamos comúnmente ‘la forma’ en el idioma de la historia del arte. De tal suerte que este binomio, de forma y contenido, que tiene ya una larga tradición de siglos, se hace nuevamente presente con una increíble lógica consecutiva: pienso, luego existo”.
“…En Yolanda Gutiérrez, la manera de concebir el fenómeno estético guarda continuidad con una actitud ética por intentar entender a la naturaleza y su lógica compositiva; estudia y analiza los materiales desde la creación, increpa la consistencia de las hojas, la nobleza de un madero, el carácter de una roca, la transparencia del agua. Nunca está satisfecha, aprende con cada paso que da, y en su mente inquieta se volatilizan las ideas hasta convertirse en planteamientos éticos concretos. A ratos creo que procede como un chamán vagando por el cosmos, capturando el secreto de las esencias y de lo primitivo, de lo ancestral y de lo permanente, de lo que trasciende el tiempo y nos llega hasta el presente.” “…Todo el mundo visual de Yolanda Gutiérrez está implícito de dualidades, de luchas y enfrentamientos, de pactos y convergencias; en fin de una sabiduría primigenia que valora el complemento de los opuestos”.
“…Como se podrá observar, el trabajo de Yolanda Gutiérrez no está exento de asociaciones poéticas. Disfruta, enormemente, la capacidad lírica que transmite la naturaleza y en ella encuentra la belleza que resulta inherente a todo lo que alguna vez fue orgánico. Por belleza entiende que ante todo la imagen visual sea sencilla, profundamente simple, depurada en sus códigos hasta la más mínima expresión. Pero a la vez que contenga toda la información de la que se propuso reflexionar. La belleza de la que habla Yolanda Gutiérrez puede ser delicada y frágil, pero existe también en una tensión constante, en el contrapunto de una realidad resuelta fugazmente”.



YOLANDA GUTIERREZ MALAIRE 2000
Estructura de bejuco y alambre de cobre cubierta de semillas de amaranto, 115 x 40 x 10 cm.
Colección de la artista



YOLANDA GUTIERREZ ARAQUITECTURAS II 2000
Estructura de bejuco que da forma a un caracol, 35 x 60 x 60 cm.



YOLANDA GUTIERREZ FLORES 2000
Diecinueve flores de vidrio soplado y lecho de arena, 500 x 600 cm.



YOLANDA GUTIERREZ EL SUEÑO DE LA ORUGA 1999
Alas de mariposa plastificadas y alambre de cobre dentro de una caja de luz, 90 x 20 x 25 cm.
Colección Jaime Contreras, México



YOLANDA GUTIERREZ PALOS DE LLUVIA 2003
Instalación. Tejido de bejuco, bases de hierro y cajitas de música de cuerda