PRESENTACIÓN


La Fundación Telefónica tiene el placer de inaugurar en sus salas “Ingrávidos”, una exposición de Daniel Canogar, es una suerte de ensayo sobre uno de los fenómenos de la modernidad, que hunde sus raíces en un deseo milenario: la búsqueda del hombre por escapar de sus propios confines, el deseo del infinito.

Crítico y estudioso de las manifestaciones contemporáneas, brillante, a medio camino entre el antropólogo, el ensayista social y el artista, en esta ocasión Daniel Canogar utiliza como aserto las palabras del más conspicuo abanderado del movimiento psicodélico, Timothy Leary: la gravedad –la caída, en el Génesis– es una maldición en la historia de la humanidad, pero gracias a la tecnología estamos saliendo del agujero planetario en el que nos encontrábamos. Mediante la mecanización del movimiento, esta fase evolutiva del desarrollo nos conduce del homo sapiens al homo astronauticus.

Para demostrar lo que sostiene, como si fuera un “trabajo de campo” antropológico, Canogar visita y nos descubre todos aquellos remedos o simulaciones mecánicas que el hombre contemporáneo ha inventado para acercarse a la ingravidez: montañas rusas, parques de atracciones, el suicidio controlado del puenting o los colosales columpios (skycoaster), los simuladores de vuelo, el cine de atracciones, etc.

Mediante un planteamiento museográfico, Canogar nos muestra una selección de piezas y obras de arte creadas especialmente para la ingravidez espacial o referidas a ese deseo del hombre por el espacio.

Tanto el ensayo como la exposición sobre el fenómeno de la ingravidez que Daniel Canogar nos presenta, constituyen uno de los intentos que realiza Fundación Telefónica por aproximar al gran público las aplicaciones del mundo de la ciencia y la tecnología al desarrollo cultural y artístico de la sociedad. Esperamos haber contribuido a ello.

Fernando Labad
Vicepresidente Ejecutivo de Fundación Telefónica


Fotos: Daniel Canogar