ExposiciónComisario: Juan Carlos Rubio Aragonés. Disposición obras: Juan Pedro Gaspar.
CatálogoLa Pintura Española de la Era Industrial 1800-1900 Textos de: Juan Carlos Rubio Aragonés, Francisco Calvo Serraller, Enrique Arias Anglés, Javier Barón Thaidigsmann y Gonzalo Garcival. Castellano 255 Páginas ISBN: 84-89043-10-8 Precio: 4.000 pesetas Agotado |
LA PINTURA ESPAÑOLA
|
![]() |
English Version
La exposición presenta más de 40 obras singulares, pintadas en el siglo XIX por algunos de los más importantes artistas españoles. Las obras, procedentes de colecciones públicas y privadas, han sido seleccionadas por el comisario de la muestra, Juan Carlos Rubio Aragonés. La restauración de un buen número de piezas, en su mayoría desconocidas por el gran público, ha sido posible gracias al apoyo de la Fundación.
La aparición de los ferrocarriles y de los puentes de hierro, los buques de vapor, las primeras canalizaciones de aguas, los puertos marítimos y fluviales, los pequeños comercios, las fábricas humeantes, los interiores de bodegas o de escabecherías, y los inventos tecnológicos: submarinos, dirigibles, etc... fueron temáticas que los pintores románticos y realistas abordaron con llamativo interés y que alteraron su manera de pintar. Pero también la otra cara de la moneda: las revueltas, los accidentes laborales, las catástrofes industriales, las condiciones de trabajo de la mujer y de los niños, etc...
La exposición incluye óleos originales de Mariano Sánchez, Domingo Gallego, Gabriel Planella, Pérez Villaamil, Antonio de Brugada, Eugenio Lucas, Fortuny, Fedriani, Regoyos, Martínez Abades, Alpériz, Arteta, Larroque, Tellaeche, García Asarta, Uría, Pla, Zuloaga, Sorolla y Vázquez Díaz, entre otros tal vez menos conocidos por el gran público, que se recuperan para la ocasión. Todos ellos son representativos de la relación entre la pintura decimonónica y la llamada revolución industrial.
La muestra enfoca la comprensión de las claves evolutivas de la pintura española e insiste en la necesidad de volver la mirada hacia los tiempos ilustrados de final del siglo XVIII, para recorrer, con la progresiva velocidad que permitieron las máquinas de vapor, primero, y la electrificación, después, los cambios producidos en la sociedad española hasta la consecuente irrupción del credo vanguardista a principios de nuestro siglo.
Del 13 de mayo al 25 de julio de 1998 en las Salas de Exposición de la Fundación Arte y Tecnología.
| El XIX es un siglo capital en la historia española política, social, económica, y cultural. Las transformaciones materiales y espirituales que se introducen en la vida española revisten una transcendental importancia. Se puede decir que el desarrollo artístico de muchas regiones españolas, se inicia con él, e incluso alcanza niveles importantes, sobre todo en pintura. En ellas, sólo cuando la industrialización comenzó a remover el subsuelo patrio, y a poblar sus ciudades, es cuando lo suntuario aparece. Este tiempo que es el tiempo de los trenes, lo es también de los museos y de los artistas, pues éstos desarrollan el estatuto social del sistema de bellas artes que pervive hasta nuestros días, emancipado definitivamente de los poderes monárquicos y eclesiásticos que sujetaban su autonomía desde la Edad Media. El surgimiento de una nueva clase de patronos y coleccionistas, a consecuencia del nacimiento de la banca y las grandes industrias modernas, es coincidente con las primeras teorías del arte por el arte, la aparición de exposiciones, galerías, marchantes, críticos y un nuevo público dispuesto a compartir la experiencia de la belleza en un sentido moderno.
La exposición presenta significativas muestras que ayudan a comprender esa evolución en la pintura española. Representaciones pictóricas primeras de ferrocarriles, buques de vapor, experiencias de alumbrado por gas, canalizaciones de agua, hilos telegráficos o telefónicos, comercios textiles y puentes de hierro colgantes... Pero también ejercicios de simulacro naval - a medio camino entre la exaltación del sentimiento partiótico y el puro espectáculo de masas - escenas de trabajo, revueltas sociales y cuadros votivos en conmemoración de accidentes. Al reunir obras de autores importantes junto a las de pintores apenas conocidos, que ahora recuperamos y algunas de cuyas significativas obras han sido restauradas para la ocasión, pretendemos mostrar cómo la temática industrial gozó de un prestigio sincero entre muchos artistas que la interpretaron con propósitos documentales o bien a través de evocaciones teñidas de lirismo pesimista en algunas ocasiones o de exaltada euforia en otras. Un tiempo en que el paisaje español se pobló de manifestaciones ciclópeas de la industria encontró toda una paleta de reacciones artísticas, algunas de rechazo, a la búsqueda de un consuelo en el pasado bucólico, otras de huida al refugio de la melancolía, al encuentro de seres sencillos y humildes que viven en íntima relación con una naturaleza pastoril y no han sido corrompidos por los avances de la civilización. Todas, sin embargo, reflejo de su tiempo, un tiempo artístico que fue modificado de arriba a abajo, en el horario vital de un solo siglo. El romanticismo español aplicó su propio universo semántico al tratamiento de los asuntos de la era industrial; de lo mitológico a lo costumbrista, de lo técnico a lo religioso, desarrollando el amplio catálogo de registros al que hemos hecho referencia, para dejar su huella, en muchas ocasiones genial, como referencia para las nuevas generaciones de pintores. De la misma forma, al abrir el camino hacia el realismo y lo documental mediante la observación directa de la vida, el costumbrismo tocó a veces aspectos candentes de la sociedad e incluso dejó notar cierta ideología conectada con la valoración de los sentimientos regionales. Son pocas las obras españolas que muestran representaciones de máquinas consideradas por sí mismas. Aunque las hay, y aquí mostramos algunas, lo habitual son las escenas de trabajo en las que la máquina es parte del decorado u origen del accidente... La genialidad de algunos pintores les hace compartir experimentos de luz y color con las corrientes impresionsistas europeas, y en ello abren el capítulo final de nuestra exposición, al llevar la simbología de la era industrial a un estado superior en el que las poderosas máquinas se han integrado perfectamente en el paisaje, en un denso diálogo de humos industriales y nubes pasajeras, preparándola para que las vanguardias pictóricas entren directamente a saquear las estructuras metálicas reflectantes de las majestuosas construcciones industriales. La fábrica, omnipresente en el paisaje decimonónico, ha cambiado su cansada maquinaria de vapor - ennegrecida y gastada por el constante uso de las hullas y los minerales de carbón - por una eficiente fuerza hidoreléctrica que acabará dominando el panorama energético de buena parte del siglo XX. Juan Carlos Rubio Aragonés |
Haga clic sobre los cuadros para ver una ampliación
|
"Era de machaqueo en la
|
|
"La inauguración de la traída
|
|
"De San Fernando a Cádiz"
|
|
"Bodega La Constancia, Jerez"
|
|
"Accidente en el puerto de Barcelona"
|
Los pintores: Mariano Sánchez (1740-1822) Instituciones cedentes de las obras: Anticuario Cristobal Pío, Barcelona |
Para ver más cuadros, visite nuestra
Galería de Pintura