TRATADO SOBRE EL FUTURO DE AMERICA DEL SUR VISTO A TRAVES DE UN TETRAPLEJICO Y SUS VEINTE PASTOR BELGA MALINOIS
Mario Bellatin

Cerca del aeropuerto de la ciudad de México vive un hombre que aparte de ser tetrapléjico está considerado como uno de los mejores entrenadores de perros Pastor Belga Malinois del país. 1 Comparte la casa con su madre, una hermana mayor, su enfermero-entrenador, y veinte Pastor Belga Malinois adiestrados para matar a cualquier intruso de un solo mordisco en la yugular. No se conocen las razones por las que cuando ingresan en la habitación donde el tetrapléjico pasa la mayor parte del tiempo, algunos visitantes intuyen que ese hombre guarda relación con lo que podría considerarse el futuro de América del Sur. 2
Una de las primeras cosas que dice aquel hombre, en su balbuceante y casi incomprensible forma de hablar, es que una cosa es ser tetrapléjico y otra retardado mental.
En la fachada de la casa se pueden apreciar dos jaulas. Cada una contiene tres perros, que pasan la jornada entera lanzando agresivos ladridos a las personas que circulan por la acera. Si alguna se acerca a las rejas, es tanta la furia de los animales que terminan rompiéndose un diente al morder los barrotes, o atacándose unos a otros sin piedad.
Cada vez que esto sucede, desde el sillón de la habitación donde lo tienen acomodado, el tetrapléjico lanza agudos chillidos por su desesperación de no poder moverse y salir a espantar a los intrusos. 3
Los perros quedan agitados y debe acudir el enfermero-entrenador a calmar su ansiedad. Para eso cuenta con juguetes para perros a prueba de mordidas profundas, y un número limitado de palabras en francés, idioma oficial para amaestrar a los Pastor Belga Malinois. 4
Nadie sabe si el enfermero-entrenador primero fue enfermero y luego entrenador, o viceversa, si primero fue entrenador y después enfermero.
Se trata de un joven algo subido de peso, de cara redonda, y con una vestimenta deportiva algo desaliñada. Más de una noche ha compartido la cama del tetrapléjico. Sobre todo cuando un dolor profundo atenaza una de las piernas inmóviles del enfermo.
El tetrapléjico asegura que no toda su vida tuvo una inmovilidad similar. Hasta hace unos años podía mover el cuello a uno y otro lado. 5
Suelen sentar al enfermo en un sillón al lado de su cama y le amarran en torno a la cabeza el auricular del teléfono. Detrás suyo se mantiene atado a una vara un cernícalo joven, que deben guardar en una caja de madera cada vez que hacen entrar uno de los perros Pastor Belga Malinois en la habitación.
Las paredes están pintadas de verde y de ellas cuelgan los diversos diplomas que certifican la asombrosa destreza que posee el tetrapléjico para entrenar perros de conducta tan difícil como los Pastor Belga Malinois. El tetrapléjico también cuenta con un álbum de fotos, que sólo permite ver a muy pocas personas.
Luego de poner en claro que una cosa es ser tetrapléjico y otra un imbécil, el tetrapléjico asegura que no hay perro tarado sino amo estúpido. De inmediato se echa a reír en forma desmesurada.
En la planta baja –se trata de una casa amplia de material noble pero acabada de manera apresurada–, la madre y la hermana se dedican a una extraña labor que tiene que ver con la clasificación de bolsas de plástico vacías. 6
La madre y la hermana no parecen estar de acuerdo con el ingreso de gente extraña a la casa. Tienen actitudes de fastidio cada vez que alguien es invitado a la habitación del tetrapléjico. Es una situación embarazosa para el enfermero-entrenador, quien siempre tiene el papel de guía de las visitas.
Hace ya muchos años que el tetrapléjico sólo recibe visitas relacionadas con la crianza de perros Pastor Belga Malinois. Puede tratarse de un entrenador con problemas o de un cliente potencial.
Cada cierto tiempo el tetrapléjico decide deshacerse de alguno de los perros. “Sólo la sangre nueva dará los avances genéticos necesarios”, asegura y de inmediato se echa nuevamente a reír.
El tetrapléjico se podría deshacer de todos los perros menos de Annubis. Prefiriría prescindir tanto de la casa como de su madre, incluso de su hermana mayor antes que de su animal preferido. Es algo cruel imaginárselo acostado, con los brazos y piernas abiertos, en la acera de la vía rápida que conduce al aeropuerto de la Ciudad de México con el Pastor Belga Malinois impidiendo de la manera más feroz que nadie se le acerque. 7
El enfermero-entrenador trata de convencer a las visitas de que, pese a las opiniones contrarias, el Pastor Belga Malinois es el perro ideal para cualquier minusválido. Pone como ejemplo al tetrapléjico –al cual en voz alta y delante de los presentes califica de bulto–, a quien cualquier perro normal ya se hubiera comido.
Los presentes escuchan en silencio las palabras del enfermero-entrenador y sugieren que no se le llame bulto al tetrapléjico.
El tetrapléjico pasa la mayor parte del día pidiendo que le lleven a los perros a la habitación. Emite distintos sonidos con la garganta para cada uno de ellos. Algunos son casi imperceptibles. Es curioso cómo a partir de estos ruidos los animales se echan, se paran, ladran, aúllan, se callan y vuelven a salir de la habitación. 8
Algunas de las visitas, y a veces también el enfermero-entrenador, aseguran que el tetrapléjico ha logrado tal dominio con los perros porque ha dedicado cada minuto de su vida a observar sus conductas. Cierta vez algunos intelectuales conocedores del caso lo catalogaron como el etólogo práctico más prominente de la ciudad. 9
Los perros Pastor Belga Malinois del tetrapléjico no sólo realizan pruebas dentro de la casa. Tal como lo certifican los diplomas que cuelgan de las paredes, han participado en innumerables competencias, muchas de ellas de carácter internacional.
Han sido campeones sobre todo del ring francés, que consiste en una serie de pruebas que incluyen rastreo, salto y muestras de valentía; pero también en demostraciones de defensa personal y detección de olores narcotizantes.
Nadie sabe cómo desde una inmovilidad tan absoluta el tetrapléjico ha conseguido entrenar a sus perros en pruebas que exigen tanta animación. El enfermero-entrenador parece tener la respuesta, pero nunca se atreverá a decirla en público.
Se tiene la impresión de que han pasado muchos enfermeros-entrenadores por la vida del tetrapléjico. Pero con ninguno parece haber desarrollado una relación tan estrecha como la que mantiene con el actual. 10
Si alguien buscara ponerle una edad definida al tetrapléjico estaría realizando una mera especulación. El rango que presenta, basándose para el examen sólo en su físico, abarca aproximadamente desde los treinta hasta los cincuenta y cinco años de edad. 11
Analizando el aspecto del enfermero-entrenador se puede entender la desastrosa apariencia que presenta el tetrapléjico.
Puede resultar un detalle curioso que en la parte opuesta de la habitación esté colgada una gran jaula con media docena de pericos de Australia. 12
Se desvanece la idea de que el cernícalo se encuentra amarrado de una de sus patas por temor a que lo devoren los perros. Parece que en realidad se busca preservar la vida de los pericos.
En la otra pared está colocado un gran mapa de América del Sur. Con círculos rojos están marcadas las ciudades donde se encuentra más desarrollada la crianza de perros Pastor Belga Malinois.
Únicamente para el tetrapléjico y no para sus visitas ese hecho puede guardar relación con lo que podría considerarse el futuro de América del Sur. 13
Encima de la mesa donde está colocado el aparato telefónico, cuyo auricular tiene el tetrapléjico amarrado en torno a la cabeza, existe una gran foto con más de una docena de naves espaciales recorriendo el espacio estelar.
El tetrapléjico le ha pedido a su hermana que deje por unos momentos su labor y le recorte algunas de las fotografías de Pastores Belga Malinois que tiene pegadas en su álbum. Luego le solicita que inserte un perro en cada una de las naves de la foto.
Más tarde le ordena al enfermero-entrenador que le marque el número de teléfono de la Central de Informaciones. Quiere averiguar de manera oficial cuántos perros Pastor Belga Malinois pueden entrar en una nave espacial. 14
Antes ha solicitado que le lleven a Annubis a la habitación, para lo cual han debido guardar al cernícalo en la caja de madera.
Ha realizado entonces la experiencia más cruel a la que acostumbra someter al enfermero-entrenador.
Le ha pedido que juegue con Annubis, 15 que lo azuce como suele hacerlo hasta ponerlo feliz.
El perro está encantado con aquel joven un tanto subido de peso, con quien diariamente tiene un contacto real. Aquel joven es el encargado de alimentarlo, asearlo y darle palmadas de cariño la mayor cantidad de veces posible.
Cuando el perro llega a la cumbre de la felicidad, el tetrapléjico, con su media voz, le ordena al enfermero-entrenador que salga del cuarto y lo deje únicamente con Annubis.
Una vez solos el tetrapléjico comienza a emitir extraños sonidos que hacen que Annubis levante las orejas. Luego de unos momentos y obedeciendo a un ruido algo subido de tono –que logra atravesar la puerta cerrada–, el enfermero-entrenador entra al cuarto nuevamente. Al verlo, Annubis se le lanza encima con una fiereza indescriptible. Otro sonido de la garganta frena al perro en el aire.
El tetrapléjico se pone muy serio y, mirando fijamente al enfermero-entrenador, le reitera que es dueño de todo el poder.
El enfermero parece gozar con la satisfacción del tetrapléjico.
Media hora después el tetrapléjico hace que le marquen el número de la Central de Informaciones para resolver su duda sobre los perros Pastor Belga Malinois y las naves espaciales. 16
Sobre la mesa se encuentra la foto de las naves espaciales con los recortes que hizo la hermana pegados encima.
Es tan rápida la voz que surge de la Central de Informaciones y tan lenta y distorsionada la voz del tetrapléjico, que a pesar de establececerse la comunicación no llega a buen término.
La Central de Informaciones da por finalizada la sesión antes de que el tetrapléjico pueda pronunciar la segunda vocal. 17
En la planta baja la madre y la hermana continúan con su curioso oficio de clasificación de bolsas de plástico.
Aquel día no se espera a ningún visitante. 18
Los perros están todos en sus lugares. En el piso de algunas jaulas hay todavía excremento que no ha sido recogido.
El tetrapléjico lo sabe, entre otras habilidades particulares tiene bastante desarrollado el sentido del olfato. 19 Sin embargo ese día parece no importarle aquella situación.
Algunos de los perros aullarán por no tener limpio su cubículo. Otros olerán con insistencia tanto sus excrementos como los ajenos.
El tetrapléjico afirma sentir molestias en la pierna que siempre le duele. El enfermero-entrenador deberá hacerle masaje. Además, tanto la madre como la hermana deberán subir a consolar al tetrapléjico. El enfermero-entrenador les pedirá entonces a las dos mujeres su consentimiento para quedarse a pasar la noche en la habitación.
Mientras están a punto de dormir –los dos juntos en la misma cama–, el tetrapléjico abriga la esperanza de que a la mañana siguiente lo despierte la llamada del Centro de Informaciones dándole el dato de cuántos Pastores Belga Malinois caben en una nave espacial.
En tanto la esperada llamada llega, el tetrapléjico puede consolarse pensando que los círculos marcados en el mapa son, sin lugar a dudas, los espacios más adecuados para que se lleve sin tropiezos la crianza de estos perros. 20
Los ensayos llevados a cabo en otros planetas del sistema solar así lo comprueban.