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Vik Muniz
São Paulo (Brasil), 1961
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Chocolate Disaster, 1999
Uno de los materiales empleados por Vik Muniz más reconocible y sorprendente es el chocolate. Sus obras tituladas Pictures of Chocolate empiezan a partir de 1997 y en ellas reconocemos iconos como Mohammed Alí, Manolete, Jackson Pollock, un grupo de paparazzi, una última cena... todos dibujados utilizando sirope de chocolate, jugosos y brillantes.
El original creado por Muniz para Chocolate Disaster ha sido fotografiado en siete momentos durante su creación, siete momentos distintos de la performance, dando como resultado una narración del proceso de creación. Empieza con el fondo en blanco, luego comienza a dibujarse el coche accidentado con el sirope de chocolate, que paulatinamente va ganando espacio y termina inundando toda la imagen. En este caso la fotografía no es el resultado de la perfecta estratificación de los materiales una vez convertidos en imagen, como suele ocurrir con la mayoría de sus trabajos, sino que de una manera irónica Muniz bautiza como desastre el proceso del chocolate ganando espacio en la imagen, como si del accidente de una película se tratase y la sangre inundase nuestras pantallas de televisión poco a poco.
Las obras de Muniz nos hablan de la permeabilidad de significados en el mundo de la imagen, donde las cosas no siempre son lo que parecen. Por eso le gusta recordar la frase de Godard: Ce nest pas du sang, cest du rouge. Como nos ha demostrado el cine y la televisión, muchas veces los objetos reales son poco persuasivos a la hora de ser representados y no parecen lo que son. De igual manera, hay materiales que dada su versatilidad pueden representar lo que no son siendo incluso más creíbles que el material al que representan.
Al igual que el chocolate inspira multitud de fenómenos psicológicos como el deseo, la adicción o el sexo, los demás materiales elegidos por Muniz para sus Pictures tienen algo que decir por sí mismos. Suele seleccionarlos por la relación específica que mantengan con el sujeto o por el poder que tenga el material para cuestionar el significado del propio sujeto. Esto último ocurre en The Sugar Children, retratos de niños de la calle cuyos padres trabajan en las plantaciones de caña, que se ven dulcificados por un velo de azúcar. La comunicación que se establece con el espectador va más allá de las características de los materiales empleados, y entra también en juego la minuciosidad con la que Muniz ha creado estos escenarios ficticios. Muniz hace suya la dificultad técnica del grabador, representando con lanas los trazos del aguafuerte de las cárceles de Piranesi. Con el bote del sirope de chocolate imagina la action painting de Pollock, el doble retrato de Mona Lisa de Warhol con mermelada, ¿no es de fresa la Marilyn de Warhol?
La diversidad de materiales que usa no está lejos del número de artistas a los que mimetiza, pero de una manera innovadora, ya que Muniz lleva al campo de la fotografía el lenguaje de materiales sorprendentes. Como en esta serie, que invita al espectador a una doble lectura: de cerca, sólo la plasticidad del fluir del chocolate, y de lejos, las secuencias narrativas de un accidente de coche. C. D.
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Detalle de la serie Chocolate Disaster (in 7 parts), 1999
FICHA TÉCNICA
Chocolate Disaster (in 7 parts), 1999
Color Cibachrome, Serie de 7 fotografías de 48,5 x 61,3 cm (cada una), Adquisición: Mayo de 2003, Procedencia: Christies, Nueva York (USA), propiedad de la colección privada del artista, Los Ángeles (USA), Edición: 2/3 P.A. + una serie de 3.
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