Colección de Fotografía Contemporánea de Telefónica
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Hannah Collins
Londres (Gran Bretaña), 1956

Mies Barcelona I, 2002

Si el pabellón alemán de Barcelona, construido por Mies van der Rohe para la Exposición Universal de 1929, está considerado como uno de los paradigmas centrales del pensamiento arquitectónico moderno, no cabe duda que el nuevo edificio de la Bauhaus en Dessau, construido entre 1925 y 1926 por Walter Gropius, que precedió a van der Rohe en la dirección de la Bauhaus, es otro de sus ejemplos recurrentes. Gropius era consciente de estar construyendo en un nuevo lenguaje, y confió la explicación fotográfica del nuevo edificio de Dessau sucesivamente a dos fotógrafos: en primer lugar a Lucia Moholy, que llevó a cabo una descripción aparentemente objetiva de la arquitectura, especialmente del exterior, y desde el comienzo de 1927, y posteriormente, cuando Lucia Moholy tuvo que abandonar Dessau para atender otros encargos profesionales, a Erich Consemüller, estudiante y colaborador del buró personal de Gropius, que fotografió las partes no realizadas por Lucia Moholy, fundamentalmente imágenes del interior, en las que las fotografías, sin abandonar el carácter documental, aparecen como piezas autónomas en las que la luz, la composición, la profundidad espacial y la gradación de grises se encuentran cuidadosamente estudiadas.
En esta serie sobre el pabellón de Barcelona, realizadas en 2002, Hannah Collins parece querer convertirse en Lucia Moholy-Nagy, representar con la mayor fidelidad las ideas arquitectónicas de Ludwig Mies van der Rohe, desaparecer como artista para ceder todo el protagonismo al ideador del espacio. Como en las fotos que hizo Lucia del nuevo edificio de la Bauhaus en Dessau, lo que llama la atención es la cantidad bruta de belleza contenida en las fotografías, cuando la fotógrafa no sólo no parece haber querido realizar esfuerzos expresivos -de encuadre, iluminación o profundidad, etc.- sino más bien al contrario, parece haberlos evitado cuidadosamente. ¿Son, por lo tanto, imágenes carentes de artisticidad, puros documentos visuales de una idea de la arquitectura? En ningún caso, ya que la expresividad de Hannah Collins se manifiesta por medio de una imperceptible sutileza que tiene que ver con las líneas de fuga, la alternancia de hueco y lleno, de opaco y transparente, la proporción entre pavimento y cubierta, la posición del mobiliario y los complementos: un lenguaje minúsculo, conjugado de sutilezas, en el que la geometría constituye el principal elemento sintáctico.
Más que los elementos arquitectónicos, la artista ha primado los factores compositivos característicos de una pintura abstracta de los años treinta. En Mies Barcelona I, con el gran ventanal al fondo, el objetivo de la cámara parece haberse encontrado con una serie de líneas de fuga que hacen que el espacio tienda a ensancharse y a desbordar visualmente el marco de la imagen. Hannah Collins ha querido reconstruir un cuadro del edificio, invertir el proceso utópico ideado por Theo van Doesburg, que veía el edificio moderno como desarrollo de la pintura moderna, pero sin cuadros en las paredes. F. J. S. M.


FICHA TÉCNICA

Mies Barcelona I, 2002

Color digital sobre lino, 137 x 192 cm, Adquisición: Mayo de 2003, Procedencia: Galería Joan Prats, Barcelona (España), Edición 1/3.
Mies Barcelona II, 2002

Aunque con el transcurrir de los años noventa Hannah Collins ha frecuentado cada vez más la fotografía en color, las imágenes del Pabellón de Mies de Barcelona constituyen una cierta excepción a la línea general de su trayectoria, y no tanto por el propio empleo del color, como por la estricta y organizada composición geométrica de la imagen.
Para una artista como Hannah Collins, encontrarse con el pabellón Barcelona es como tener la ocasión de fotografiar la idea de la modernidad en estado puro, sin contaminación, sin convulsiones, sin traición. Un edificio fuera de la historia, un monumento inmemorial. Respecto a su construcción de Barcelona, Mies van der Rohe enfatizó su carácter ejemplificador y su concepción del edificio como modelo ideal de un mundo justo y bello, y por ello escribió: “El caos en el que vivimos se retirará a favor del orden y el mundo volverá a tener sentido y ser bello.”
Las imágenes del Mies Barcelona I realizadas por la fotógrafa inglesa se han convertido en un campo de relaciones visuales y contrapesos de masas, de huecos y llenos, de luz y sombra, en las que prima una geometría elemental. En Mies Barcelona II a diferencia de la imagen anterior, las líneas de fuerza se encuentran más contenidas y la imagen parece situarse en los propios límites del marco. Sin embargo, a pesar de que intelectualmente comprendemos que el pabellón se organiza en una estructura estrictamente ortogonal de planos que se cruzan en 90º, la imagen que ha obtenido Hannah Collins está formada por un minucioso entrecruzarse de diagonales, un espacio inestable en el que todos los puntos conducen a una acelerada fuga. Y ello a pesar de que el arquitecto había concebido el pequeño edificio de Barcelona como un espacio matemático, ideal, del que ha sido eliminada cualquier referencia al dolor y las contingencias negativas de la historia. Así pues, la artista ha obtenido una imagen dinámica y expresiva de un edificio que pretendía ser ejemplo de parsimonia compositiva.
El pabellón aparece como un Sancta santorum del Esprit nouveau en el que el desorden de la vida ha sido cuidadosamente excluido. El espacio se ha convertido en el encuentro puro de diferentes líneas de fuga y la convivencia armónica de materiales muy diferentes. “Calma, lujo y voluptuosidad”, esa consigna baudeleriana que Henri Matisse empleó como paradigma de decoración y placer visual en su nueva Arcadia, bien podría aplicarse a este ambiente artificial e ideal en el que van der Rohe consiguió sintetizar su ideal de habitabilidad. F. J. S. M.

FICHA TÉCNICA

Mies Barcelona II, 2002

Color digital sobre lino, 137 x 190 cm, Adquisición: Mayo de 2003, Procedencia: Galería Joan Prats, Barcelona (España), Edición 1/3.