Milagro
de la deconstrucción
correlativa

Consiste en atravesar muros, paredes y puertas apro- vechando agujeros de densidad pseudomatérica y puede practicarse en combinación con apariciones, lo que realza su efecto soberanamente. La técnica se remonta, en los anales de la alquimia clásica, al famoso “solve et coagula”: la disgregación del cuer- po en partículas atómicas penetrantes que volvían a agruparse en su estructura original siguiendo los dictados de una determinada frecuencia o vibración acústica. Hasta poco antes de que estos avances científicos fueran divulgados –el teletransporte moderno se basa en principios semejantes– solía recurrirse a un ungüento con el que los practicantes de este milagro se untaban el cuerpo y que consistía en una combinación de las hierbas más poderosas en brujería: acónito, beleño, belladona, mandrágora y cicuta. Mezcladas en una base de unto de niño sin bautizar, se fundían con una sinergia mágica tan poderosa que se podía viajar a la velocidad de la luz y hasta saltarse los semáforos. Hacerse permeable a volúmenes macizos era entonces coser y cantar.