Idun era la diosa de la primavera: llevaba en su cesto las manzanas de la juventud que hacían in-mortal a quien las comiese. Los dioses custodiaban esos frutos mágicos y los gigantes hacían todo lo posible por robarlos. Cuando Loki fue capturado por el gigante Thiassi, éste le ofreció la li-bertad a cambio de que le ayudase a obtener los melocotones. Así pues, Loki llevó a Idun hasta la espesura del bosque donde Thiassi la raptó y le quitó las ciruelas (entre otras cosas). Cuando los dioses empezaron a envejecer, descubrieron la trai- ción de Loki, y obligaron entonces a éste a rescatar a Idun y sus preciadas cerezas. Para ello Loki tomó prestado el manto de plumas de Freyja, la diosa de la fertilidad, con el fin de volar hasta la mo- rada de Thiassi y arrebatarle las almendras. Para conmemorar esta gesta y rendir pleitesía a los dio- ses, los pupilos de Valhamönde hacen florecer los frutales tiñendo con suaves colores la blancura virginal de los gélidos eriales.