DANIEL CANOGAR


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Incorpóreo

Una exposición que creó un espacio inmersivo fotográfico con el cuerpo humano como protagonista.

Del 14 de septiembre al 29 de octubre de 1995.


 Desde hace ya tiempo el trabajo de Daniel Canogar no puede definirse directamente como fotografía, la luz es parte fundamental, como lo es también la representación figurativa del cuerpo, elementos ambos que podrían acercarle a una misma distancia de la fotografía o de la pintura. Pero en sus obras más recientes introduce unos elementos nuevos y definitorios, como son la arquitectura y, de una manera más difusa, el sentido de espectáculo. La propia utilización de la luz y de la oscuridad nos plantean de una manera cada vez más intensa esta idea de puesta en escena espectacular, una sensación que justifica la necesidad cada vez mayor de individualidad al presentar sus obras. Este proyecto de radical innovación tecnológica queda empañada por el inevitable recuerdo de aquellos espectáculos pioneros del cinematógrafo y de las cámaras maravillosas en las que se proyectaban imágenes de las primeras fotografías. El cine, el espectáculo sin duda más caraterístico de la era moderna, necesita de la oscuridad tanto como de la energía eléctrica, precisa en iguales dosis de la técnica depurada y de una industria desarrollada como de un público imaginativo y ávido de sensaciones nuevas, con una curiosidad insaciable.

 

De la misma manera, las historias que Canogar nos cuenta están inmersas en esta magia que surge en medio de la oscuridad, a través de la luz que nos ofrece una imagen concreta, una historia que tenemos que revelar por nosotros mismos. La idea de espectáculo es muy querida por Canogar, ávido espectador de mundos artificiales tan maravillosos como opacos. El cine, sin embargo, es el auténtico mundo de las maravillas en el que podemos entrar por una pequeña puerta, por nuestros ojos y por nuestra imaginación. Esa entrada lleva directamente al mundo de los sueños y de las sensaciones, un mundo frágil y que se ha ido amueblando a lo largo de los años con experiencias reales y con fantasía ocultas, con sueños y con pesadillas, un mundo poblado por nuestros fantasmas y que de vez en cuando se abre fugazmente ante nuestros ojos. La impresión que produce la contemplación de ese paisaje no se puede comparar a ninguna otra, y es tan fugaz que difícilmente podemos recordarla concretamente, casi imposible es de fijar en palabras, o en imágenes. Este podría ser un método paralelo y similar al de Canogar al esbozar estas imágenes, formas y estructuras que proceden tanto del mundo real como del imaginario, no por etéreo menos real. Las paredes de la sala se abren para dejar escapar a cuerpos que alguna vez habían aprisionado, se ha reconstruido tanto la realidad aquitectónica como el sentido del tiempo para construir esta instalación en la que los cuerpos luchan contra una opresión real. Ya que no sabríamos decir si es más real un sueño o una ilusión no creo correcto delimitar totalmente los territorios de la realidad y de la imaginación, como me resulta cada vez más difícil saber de que se ocupa el alma y hasta donde puede llegar el cuerpo.

Extracto texto catálogo:
Rosa Olivares

 .

"Transfusiones:
pieza 1" 1995

Fotolitos,
caja de 20 x 20 x 180 cm,
cables de fibra óptica,
generador de luz.

 

"Transfusiones:
pieza 2" 1995

Fotolitos,
caja de 20 x 20 x 180 cm,
cables de fibra óptica,
generador de luz.

 

"Transfusiones:
pieza 3" 1995

Fotolitos,
caja de 20 x 20 x 180 cm,
cables de fibra óptica,
generador de luz.

 

"Fisura" 1995

470 x 246 x 200 cm.
Estructura de madera,
fotolito, luz halógena.

 

"Opresión" 1995

244 x 122 x 25 cm.
Estructura de madera,
fotolito, luz halógena.


   

"Contrafuerte" 1995

336 x 244 x 90 cm.
Estructura de madera,
fotolito, luz halógena.

Catálogo

Daniel Canogar, Incorpóreo

Textos de: L. Ishi-Kawa y Rosa Olivares

Castellano y Inglés

63 Páginas

ISBN: 84-89043-04-3

Precio: 3.400 Pesetas

Agotado


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