NATIVIDAD NAVALON

 

Su llegada la blanco es consecuencia de un larguísimo proceso de reflexión sobre la naturaleza de la mujer, de sus aspectos más íntimos y de su relación con el hombre en una sociedad dominada por él. Mujer, y según esa circunstancia, origen de numerosas particularidades en su desarrollo psicológico y sociológico como individuo en los nudos sociales configurados por el predominio del hombre en la progenie. Mujer como hecho ineluctable en las contenidos confeccionadores del varón en el establecimiento de las relaciones domésticas de la vida. Detrás, dentro, en lo privado, en ese rincón secreto que sólo pueden conocerlo las mujeres, Natividad Navalón se empeña en construir los puntos referenciales de su sentido, en buscar el sentido a decenas de preguntas. En ese empeño los primeros fueron los granas y los tonos circunspectos, los espejos y las desfiguraciones de la evidencia, las sombras, las alegorías, la descarnación de sus más escondidas inquietudes.
La llegada del blanco sólo hizo enfatizar las referencias simbólicas, aumentar el servicio de los símbolos recurrentes. Blanco, mujer, virginidad, pureza, conservación de ese mundo inagotable y privilegiado de la naturaleza. El blanco de Navalón se baña en ese universo desmedido y esencial de lo arcano de su naturaleza.

 

 

Her arrival onto white is a consequence of a very long process of reflection on the nature of women; on her most intimate aspects and on her relationship with man in a society dominated by him. Woman, and through this circumstance, origin to numerous particularities in their psychological and sociological development as an individual in the social knots created by man's predominance in progeny. Woman as the inevitable fact in the male's manufacturing contents in the establishing of life's domestic relationships.
Behind, inside, in private, in that unique secret spot which only women can know, Natividad Navalón insists on building her sense´s referential axis, searching for meaning in dozens of questions. In this determination, the seeders were the first, and the circumspect tones, the mirrors and evidence's disfigures, shadows, allegories, the emaciated of her most hidden uneasinesses.
The arrival of white only emphasises the symbolic references, enhancing the service of recurrent symbols. White, woman, virginity, purity, effortlessness of this exhaustible and privileged world of nature. Navalon's white bathes in this unmeasurable and essential universe of the arcane of nature. White as the greatest of truths.

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