| RICARDO CALERO
Desde muy pronto su obra nos plantea la presencia de la nada y su percepción sensible; la nada como vacío por la desocupación y poética litúrgica por las emociones. Nada, vacío e inevitablemente silencio (silencio no desde la ausencia, sino desde la estimulación sensitival). El blanco, y a través de él (silencio, vacío, la nada), ha propiciado numerosísimas cogitaciones filosóficas (jamás ninguna de ellas ha iluminado los oscurantismos de las grandes incógnitas) y numerosísimas configuraciones plásticas. Entonces, y alejados de los campos abstrusos del racionar, descubrimos que el blanco (silencio, vacío, la nada) adquiere un valor inestimable y tangible desde la revelación formal y organizada como objeto, como imagen real, dirigido exclusivamente al espíritu. Una vez más el arte alcanza su universalidad esencial, el dominio de la razón, desde esta manifestación púdica. Poesía a su vez. La nada es, y el vacío alcanza a ocupar un espacio, y el silencio ha descubierto el placer de los sueños y la libertad de la imaginación. De esta manera el blanco lo llega a dominar todo, y en algunos casos también nuestros sentimientos. |
His work brings forth the presence of nothingness and its sensible perception from very early on. Nothingness as emptiness through the liturgical inoccupation and poetics by emotions. Nothingness, emptiness and inevitably silence (not silence from absence, but from sensorial stimulation). White, and through it (silence, emptiness, nothingness), has enabled numerous philosophical cogitations (never has any of them illuminated the darkness of the great unknowns) and very numerous plastic configurations. Then, and far from reasoning's obscure fields, we discover that white (silence, emptiness, nothingness) acquires immeasurable and tangible value from normal revelation and organised as an object, as a real image, directed exclusively to the spirit. Once again, art reaches its universal essence, the dominance of reason, from this caste manifestation. At the same time, poetry. Nothingness is, and emptiness manages to occupy a space, and silence has discovered the pleasure of dreams and the freedom of the imagination. White, thus, dominates everything, and in somes cases our feeling as well. Ricardo Calero is great in the ability of this open language and puts us on a privileged spot for its interrelation. Everything disappears from that instant on, what comes next cannot be explained clearly. |
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