ANA DE ALVEAR

 

Tras largos años de obligado aprendizaje sobre el discurso del arte, por haber vivido estrechamente con la multiplicidad de la expresión artística (un familiar mantiene desde hace años una de las empresas más comprometidas con el mundo del arte), Ana de Alvear se decidió por los referentes más contemporáneos del lenguaje artístico actual, y entró de lleno en las revelaciones artísticas de mayor afinidad con las inclinaciones de sus impulsos. Los mass-media, los repertorios audiovisuales, la utilización de las nuevas tecnologías, han conducido a Ana de Alvear a progresar entre otros parámetros de la vanguardia soportal.
Todas sus obras, desde mediados los años ochenta, transitan por este territorio sofisticado de la electricidad. Aparatos de la red, sincronías lumínicas para la determinación de un espacio, narrativas audiovisuales cargadas de efecto; más de un conjunto constructivo mediante proyección de diapositivas.
Lo de Ana de Alvear se precisa desde una soberbia contradictoria, pero que no cabe ninguna duda de que progresa por sí misma, agarrada, por encima de todo, a su propia disponibilidad, al esfuerzo mental de no sentirse en ningún momento atrapada por apariciones fáciles e imprevistas en los reportajes fotográficos de los free-lances editorialistas. Esto, a lo que me refiero, comporta multitud de enigmas y arbitrarios tratamientos. Lo indudable es que la obra de los blancos de Ana de Alvear persevera en tomar como ejemplo los muchos trabajos que sobre el blanco desarrollaron los pueblos ancestros. Unos gestos impulsivos llenos de sentimentalidad y solicitud.

 

 

After long years of obligated apprenticeship on the discourse of art, due to her having lived in proximity to the multiplicity of artistic expression (a member of kin has, for years, kept one of the companies with greatest compromise with the world of art), Ana de Alvear decided to go for the more contemporary referents of actual artistic language, and went straight into the artistic revelations with greatest affinity with her impulses'inclinations. Mass media, audiovisual repertoires, the use of new technologies, have led Ana de Alvear to progress inside these parameters of avant-garde supports.
Since the mid-eighties all of her works go through this sophisticated territory of electricity. Away from the net, luminous synchronies for the determination of a space, audiovisual narratives filled with effect; more than a constructive ensemble through slide projection.
Ana de Alvear's is needs of a contradictory pride, but there is no doubt on its progressing on its own, grasping its own availability above all, its mental effort to never feel trapped by easy and unforeseen apparitions in the photographic articles of the free-lance editorialists. What I'm speaking of contains numerous enigmas and arbitrary treatments. What is doubtless in that Ana de Alvear's works of white persevere in using as an example the various pieces by ancestral tribes. Impulsive gests filled with sentimentality and solicitude.

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