Lázaro Saavedra

La obra de Lázaro Saavedra forma parte de propuestas que durante los años 80 abarcaron tanto la crítica institucional, mecanismos de legitimación, disposición museística, preceptos de creación artística, como la desinformación, el olvido, dilemas existenciales y filosóficos de índole universal. Paradigma de las constantes ideo-temáticas y morfológicas del momento El altar de San Joseph Beuys (instalación realizada durante la exposición Una mirada retrospectiva, realizada en 1989), dedicado al "Santo" patrono de los artistas, es una obra que refleja el cuestionamiento de los cánones académicos y de los mecanismos sectarios de aceptación y promoción en el contexto capitalino, la carencia de información y evaluación oficial especializada, las necesidades materiales de los artistas, la crítica a la emblemática, el falso vanguardismo, a través del empleo de elementos y objetos de uso cotidiano, la recreación humorística de signos y códigos culturales, en una auténtica ejecución que supera cualquier influencia de índole conceptual o posmoderna.

La "santificación" misma del artista alemán, que propicia la construcción del "Altar", gracias al tropical y mágico sincretismo, desencadena una serie de apropiaciones y referencias de fenómenos, costumbres y estética del medio popular. La religiosidad, el sentido de adoración y fe en la acción del santo, las ofrendas y promesas, el mal gusto, el barroquismo desenfrenado, la mezcla indiscriminada de elementos de diversa procedencia, entre otros, evidencian la inevitable conexión con la cultura popular que manifiesta la obra de los "hacedores cubanos", precisamente a partir de su esforzado y continuo diálogo con la vida cotidiana. Tales actitudes remiten al llamado posmodernismo de resistencia, según Hal Foster, interesado por una "deconstrucción crítica de la tradición, no por un pastiche instrumental de formas pop o pseudohistóricas, una crítica de los orígenes, no un retorno a éstos. Trata de cuestionar más que de explorar códigos culturales, explorarlos más que ocultar afiliaciones sociales y políticas" *.

Con raíces universales en la investigación de los componentes de la comunicación artística de un Joseph Kosuth, e individuales en la exposición Una mirada retrospectiva donde el análisis artístico invade otros aspectos científicos, la obra de Lázaro Saavedra, "gran cronista plástico de la vida nacional", ha desarrollado una arista sociológica móvil, adaptable según cada objetivo, temática o momento, en la que la crítica al sistema de la cultura (Historias para historiadores, 1995) es también la crítica al soporte del pensamiento social. Era de carne y hueso (1992) insiste sobre la vertiente más politizada de Lázaro, al tiempo que recuerda lo significativo de su humor (quizás la mejor de sus armas), cetro y fuste de su trabajo, donde el continuo desarrollo de situaciones satíricas que mezclan ironía, lenguaje, cultura popular con la sofisticación de sentido, constituyen el motivo fundamental que impulsa la reflexión y el discurso.

* Hal Foster: Hal Foster: "Introducción al posmodernismo" en La posmodernidad, Ed. Kairós, Barcelona, 1986, pág. 7.