| La exploración de lenguajes y medios expresivos como forma de comunicación con la realidad interior y exterior, la búsqueda de un mundo único donde hacer confluir y expresar síntomas, indagaciones o dilemas de la existencia han dirigido la obra de Elsa María Mora. A partir de un trabajo asociado a lo pictórico en el que confluían texturas, detalles minuciosos y sutiles representaciones, figuraciones desde donde creó un sistema de símbolos y significados personales para trasmitir sus reflexiones e inquietudes, su obra ha transgredido, en los últimos años las determinaciones, los márgenes entre lenguajes y manifestaciones, viajando hacia otros medios como la fotografía o la instalación. Una manera de reconducir continuamente ese sentido de búsqueda, de reflexionar sobre sí misma y el resto de las personas, las cosas y las relaciones entre ellas. De esta forma, las claves de su trabajo radican en el transcurso de su propia vida o en la relación inevitable y orgánica entre ambas. Arte y vida, pasado y presente se entremezclan en un discurso en el que la máscara, el disfraz y el simulacro son fundamentos que nos hablan de la condición humana. Un mundo particular, especial, pletórico de imágenes que extrae de su universo individual. "Al escuchar la voz de Artaud en sus diversas modulaciones intuye el poder de la locura para liberar energías, en una búsqueda infatigable por tratar de ser auténtica, honesta y llegar a un punto donde sea ella misma". Actitudes propias y ajenas, pasajes cotidianos que definen comportamientos humanos, el intento por romper las ataduras y encontrar ese espacio de libertad e independencia conducen el discurso de la artista hacia el tema de la mujer. La mujer como dato universal, como signo portador de sentidos que son afines a muchos otros signos y como género protagonista de transformaciones y desplazamientos que identifican el decursar del arte y la cultura, como parte de significativas transgresiones y redefiniciones culturales. |