Inés Garrido

El arte es un modo no sólo de reseña o expresión de incidentes asociados al contexto individual y colectivo o una manera de exteriorizar la complejidad del paisaje emocional del hombre, sino un modo de organizar la experiencia, de reorientar o intervenir en las relaciones que necesariamente se establecen entre los espacios exteriores e interiores, el entorno y la conciencia. La obra de Inés Garrido nace de tales motivaciones, constituye una expresión extremadamente singular del modo en que las imágenes pueden llegar a construir todo un universo de reflejos y paralelismos relativos al contexto, como parte o resultado de una inclinación conceptual y poética de alcances significativos. Una de las constantes en sus trabajos es la idea del mapa. La creación de recintos, tal vez pequeños físicamente pero poéticamente inmensos, espacios donde convergen sus experiencias, pensamientos y el acontecer del entorno circundante. La isla aparece en sus obras como las casas, paisajes y ciudades donde tiene lugar su existencia diaria y la de la sociedad.

El desenfado con que son tratados los temas en la llamada pintura "naif", su espontaneidad junto al incremento de su difusión en el campo turístico han llamado la atención de la artista. Lo "naive" como lo "auténtico", como reflejo de una cultura, de sus tradiciones, lo "puro", lo "ingenuo", ha sido el punto de partida para tratar temas relativos al entorno, a la preocupación por el devenir social y la situación que vive el hombre. De esta forma, la obra en muchos casos se extiende más allá del lienzo, en la realización de ensamblajes, objetos o instalaciones, un espacio tridimensional, más conceptual, donde concentra, además, preocupaciones de orden morfológico, referidas al arte. Superposición de estilos y formas de hacer, se unen en un discurso que problematiza, enfrenta diversos conceptos, estratos, culturas, estableciendo sugerentes puntos de vista sobre la realidad, más allá de lo establecido, lo aparente o determinaciones prefijadas de la identidad.