| La puesta en cuestión de las fórmulas constitutivas del arte y del presente que se reviste y disfraza de formas del pasado, que se vale del rejuego (manipulación, cita, apropiación, constantes del arte cubano, iniciadas en los años 80) con la historia del arte, la cultura y la vida nacional, identifica el trabajo de Douglas Darnis. Centrado en el período de formación de la nacionalidad, continúa esa línea de reflexiones que ponen en entredicho la realidad, de la mano del humor y la representación de escenas insólitas, que aceleran la imagen surrealista del entorno, que establecen una lectura del presente desde la libertad de composiciones y puestas en escena teatrales bajo las que se adivina una sátira y crítica a figuras y situaciones actuales. Así, entre otros, reflexiona sobre la figura de la mulata, el concepto de lo nacional y la formación de las propias convicciones políticas y culturales. Capacidad desenfadada de asimilación espontánea, alejada de procesos históricos de transformación del objeto artístico, inmersos en la confusión de evoluciones vistas "desde fuera", al margen de un compromiso real con estos procedimientos; el artista se permite el empleo y aprovechamiento desprejuiciado e imaginativo de medios y recursos. Adiestrados en la manipulación y degradación de modelos, la arbitrariedad y la ambigüedad como trincheras semánticas, vivimos la copia como una operación sublime, construimos nuestra herencia con un desenfado oportunista. A modo de singular Antropofagia del fatalismo geográfico (1996) es un trabajo que también se encuentra al límite de la propia presencia de la pintura, en tanto lenguaje y materia propia de ilusión de falsos originales extraídos de la memoria iconográfica (sobre todo del costumbrismo cubano del siglo XIX) y la estrategia humorística del acto desacralizador de artistas gráficos. En palabras del propio artista: "elegantes chistes pintados y organizados en formas instalativas, que fabulan acerca de un presente que burla cualquier matiz de censura, se trasviste en pasado; pretérito edulcorado como si respondiera a la solicitud nefasta de un cliente preautónomo". El ingenio de la imaginación (1994) se inserta dentro ese espacio experimental donde culturas de vocación "antropofágica", (arte cubano, caribeño, latinoamericano) han hecho de los discursos artísticos dominantes armas a refuncionalizar según sus propios intereses. Las estampas, los símbolos son medios que accionan referentes para desencadenar, extender derivaciones semánticas alrededor del proceso creativo y la deconstrucción de posibles emblemas definitorios de nación o identidad, cultural o artística. |