| La obra de Raúl Cordero ha tenido como centro al individuo y los registros que éste va dejando con su cuerpo en el mundo, así como todas las estrategias de cuidado corporal encaminadas a la trascendencia (Lecciones de la vida, 1994). Una investigación de los espacios incompletos entre diferentes lenguajes y formas de expresión y una interpretabilidad múltiple lograda por la interconexión de ideas disímiles. El uso de textos y de significados provenientes de la publicidad conjugados con el entorno afectivo y la utilización de la fotografía y la pintura simultáneamente, alcanza una morfología apropiativa y manipuladora. Este trabajo incorpora los albums de familia y abre una línea de interpretaciones vinculadas a las marcas del tiempo, a los encuentros y desencuentros, a la permanencia y la ausencia, la añoranza y la evocación, aunque todos sus referentes son hasta hoy absolutamente simples y desmitificados, carentes de otra intención que no sea la del deleite visual que le provocan y la de establecer vínculos y bases para su proceso creativo, para "tener el placer de lograr arte por arte sin verse obligado a trasmitir absolutamente nada". Déjame contarte un vídeo (1997) es una obra compleja donde queda planteado el objeto de su investigación en un país de economía de subsistencia que ha sufrido la carencia tecnológica. Así, ha elaborado un diálogo en el que la superposición de los medios suple la ausencia del equipamiento o sofisticadas tecnologías, mediante la disección de los componentes y la reproducción del movimiento valiéndose de estrategias donde confluyen medios diversos en la multiplicación y repetición de la imagen. A partir de algunas obras (Hello-Good bye Series, 2001) el discurso analiza los desplazamientos del ser humano a través de su historia y su memoria, la ambivalencia y la relatividad de nuestras percepciones, de nuestros gestos y de los lugares. |