| La vinculación entre los aspectos estéticos, constructivos, estilísticos y conceptuales de la obra de arte en la contemporaneidad y las determinaciones de ideas referidas al contexto identifican la producción plástica de Saidel Brito. La capacidad de conjugación de estos factores, la incidencia del entorno y las derivaciones y complejidades del lenguaje del arte en la actualidad distinguen una obra que ha sabido sintetizar el vasto cúmulo de experiencias, influencias, (inmediatas y heredadas), validadas por diversas tendencias del hacer contemporáneo, con preocupaciones de alcance político-social, subvertidoras del orden establecido, como parte de registros y vivencias que también condicionan la existencia. La amplia movilidad de su discurso incluye esculturas, pinturas o instalaciones, donde se entretejen rasgos, comportamientos y resultados culturológicos tipificadores de la civilización humana. En obras recientes utiliza el tratamiento de determinados aspectos asociados a la sexualidad como medio de indagación estética y sociológica, presentando la comentada articulación conjunta de ideas referentes al hombre y al proceso del arte. Una tendencia concentrada en el espacio de génesis del objeto estético, con todas las contaminaciones personales que éste sufre a lo largo del proceso de creación, tanto como la inmersión en distintos espacios de problematización que trasciende la mera identificación de derivaciones subjetivas o genéricas. La deconstrucción de códigos, símbolos y paradigmas de distinta naturaleza mediante el manejo de estereotipos sexuales, eróticos se dirige hacia la revelación de zonas problemáticas vinculadas al mercado del arte y sus mecanismos de "perversión" comercial, junto a ciertos aspectos críticos polémicos presentes en el propio comportamiento del hombre en la sociedad contemporánea. (Los elementos provocativos de que es portador un espacio destinado al consumo y al placer, con toda la falacia, camuflaje y simulación de valores estéticos, éticos y culturales que arrastran consigo). La Historia de una gata que se defiende boca arriba (1998) articula esta serie de entramados conceptuales, en la que están presentes la historia del arte, el acontecer actual, el dato biográfico y el añadido de recursos al proceso marcado por todo el conjunto de complejidades y señalizaciones que tal unión implica. La cópula puede aparecer como una metáfora de los sincretismos culturales y los estratos superpuestos de imágenes, rostros y figuras, como perfiles o dibujos movibles, en continua redefinición, crecimiento y reciclaje. Capas superpuestas del arte y de la historia, viajes en espiral recurrentes de formas y comportamientos a través del tiempo. |