Sherrie Levine

Obra en la colección

Trayectoria

Hazleton, Pennsylvania (USA), 1947

Sherrie Levine es uno de los principales miembros de una generación de artistas que, huyendo de la nueva tendencia pictórica neoexpresionista que dominaba el arte de los últimos setenta y primeros años ochenta, comienza a explorar asuntos como los de la originalidad, autenticidad y autoría, característicos de lo que más tarde ha venido a llamarse neoconceptualismo.

Su primera obra destacada fue Shoe Sale (1977) y ese mismo año terminó una serie de dibujos, Sons and Lovers, que parecen anunciar sus obras posteriores. En ellos enfrenta la silueta reconocible de un presidente americano con la de una figura femenina anónima; estos dibujos logran, a través de la repetición y de la variación, que el espectador sea el que genere la historia que los une completando el significado de la obra.

En 1979 Levine realizó ocho collages a partir de obras de Leonard Feininger, fue la primera vez que se apropió de las fotografías de otro artista. Ese mismo año refotografió seis de los desnudos masculinos de Edward Weston, así como algunos de los paisajes de Eliot Porter. Dos años después, su exposición individual en la galería Metro Pictures provocó, por la novedad de su propuesta, el debate en el medio artístico neoyorquino. En ella presentó sus reproducciones de la serie fotográfica W.P.A. Depression Series de Walker Evans. Con sus apropiaciones, Levine resignifica la obra de grandes maestros del arte -siempre hombres- y niega las nociones tradicionales de originalidad y autoría, que han sido paradigmáticas del concepto patriarcal de vanguardia. Al mismo tiempo se interroga sobre la idea de propiedad y el proceso de fetichización que sufre toda obra de arte por el mero hecho de llevar inscrita una firma.