Obra en la colección
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The Lips of Thomas, 1975-1997
FICHA TÉCNICA
Lips of Thomas, 1975-1997
Color Cibachrome, 123,5 x 123,55 cm
Adquisición: Junio de 2003
Procedencia: La Fábrica Galería, Madrid (España)
Edición 7/7 +2 P.A.
Información detallada de la obra
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Pietà, 1993
FICHA TÉCNICA
Pietà, 1993
Color Cibachrome, 178,8 x 178,8 cm
Adquisición: Junio de 2003
Procedencia: La Fábrica Galería, Madrid (España)
Edición: 1/3 + 4 P.A.
Información detallada de la obra
Trayectoria
Belgrado (Serbia y Montenegro), 1946
Los trabajos más conocidos de Marina Abramovic son sus performances, objetos,
vídeo-instalaciones y acciones registradas para dramatizarse en escenografías
de fuerte barroquismo conceptual. El eje de su producción se halla en
su propio cuerpo, un territorio para la experimentación y el cambio, soporte
de toda su trayectoria artística.
En sus inicios, la artista trabaja en solitario, y tras un breve contacto con
las instalaciones sonoras, comienza a realizar sus primeras performances -Rhythm
4, Rhythm 5, 1974; Rhythm 10, 1975- que estuvieron salpicadas por el escándalo.
Siguiendo la idea -común a todos los performers- de sentir el mundo a
través de la experiencia personal del cuerpo, la artista trató de
indagar en los límites de la resistencia moral y física, reflexionando
sobre los patrones de comportamiento de la mente y el organismo. Su idea era
establecer un diálogo energético con los espectadores.
A partir de 1975, y hasta 1988, Marina Abramovic comienza a trabajar con Ulay.
Pocas veces en la historia del arte una relación afectiva entre dos artistas
ha dado tantos frutos a nivel creativo. Su complicidad y atracción, así como
su excelente sintonía y entendimiento, les hizo crear un núcleo
de trabajo centrado en su propia relación como pareja. En performances
como Relation Work de 1976, o Interruption in Space, de 1977, Abramovi´c
y Ulay reflexionaban sobre las condiciones dualísticas en las que crecía
su relación: hombre/mujer, soledad/compañía, deseos/prohibiciones.
Cierra este periodo su última acción en conjunto: The Lovers de
1988 donde aparece de nuevo la idea de desgaste físico, pero también
emocional: en apenas tres meses, y cada uno desde un extremo, recorrieron la
Gran Muralla China -unos dos mil kilómetros. Cuando se encontraron en
el centro, la pareja consumó su separación.
Tras su ruptura, Abramovic inicia una nueva etapa. Influida por una larga estancia
en el estado brasileño de Minas Gerais, comienza a realizar instalaciones
objetuales, abriendo un nuevo campo de trabajo con Transitory Objects. Desde
1992, recuperó su labor como performer, continuando con los intereses
de sus primeras acciones al concebir la performance como un espacio para la liberación
de los fantasmas personales, pero también como un modo de relacionarse
con la realidad (Dragon Heads, 1992-1994; Cleaning the House, 1995; The Onion,
1996; o Balkan Baroque, 1997). En esta última, León de Oro en la
Bienal de Venecia, la artista construyó una escenografía cargada
de potentes medios expresivos. En una sala en semipenumbra, sólo iluminada
por tres pantallas de vídeo con la imagen de sus padres en silencio y
de Abramovic recitando fríamente un informe sobre las ratas-lobo, la artista
amontona en un rincón más de dos mil kilos de huesos con restos
de carne. Sobre este osario, cargado de connotaciones simbólicas por las
luchas fraticidas de los Balcanes, Abramovi´c despliega su emotiva y conmovedora
performance: lentamente, y sumida en un reflexivo autismo, va limpiando los restos
de la carne todavía pegada a los huesos.
Marina Abramovic, en los últimos años, no ha dejado de experimentar
sobre los códigos artísticos a través del empleo de los
nuevos soportes proporcionados por los avances técnicos, vídeo,
cine, instalación- demostrando una coherente evolución hacia la
madurez en los registros expresivos empleados. A. S