Obra en la colección
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Combien pour ce chapeau? - 1987
FICHA TÉCNICA
Combien pour ce chapeau?, 1987
Blanco y negro, Serie de tres fotografías, 71 x 81 cm (cada una),
Adquisición:
Junio de 2003,
Procedencia: Sotheby's Londres (Gran Bretaña), propiedad de Richard
Kuhlenschmidt Gallery, Santa Monica (USA),
Edición: 3/5.
Firmada, fechada y numerada
en el reverso.
Información detallada de la obra
Trayectoria
Bronxville, Nueva York (USA), 1947
Lawler pertenece, junto a Sherrie Levine, Richard Prince y Cindy
Sherman, al grupo de artistas que, a finales de la década de
los años setenta y primeros años ochenta, adoptan la
fotografía como un medio crítico para cuestionar la función
social del arte y la utilización, por parte de la élite
económica y política, de la obra artística como
legitimadora de una noción tradicional de la Historia como concepto
inamovible y monolítico que refuerza las estructuras de poder
y el discurso de autoridad de las clases dominantes.
Tras terminar sus estudios de Bellas Artes en la Universidad de Cornell
(Ithaca), Lawler se traslada a Nueva York. En 1982 realiza su primera
exposición con la legendaria Metro Pictures, que se enfrentó con
sus arriesgadas apuestas a la corriente comercial que privilegiaba
la nueva pintura expresionista. Su montaje en las salas de la galería
consistió en grandes fotografías de obras, sobre rectángulos
de color, de artistas por los que ella se sentía atraída
y que adelantaron o compartían algunos de los presupuestos en
los que Lawler basará el desarrollo de su trabajo, como son
Warhol, Lichtenstein, Holzer, McCollum -con el que más tarde
colaborará-, Mullican y Nadin.
A éstas, añadió imágenes de pinturas
de Degas, Monet, Stella y Schnabel colgadas en los museos. También
se apropió de piezas de algunos de los artistas de la galería
que incluyó en su instalación enfatizando su valor.
Estas estrategias responden a la crisis que sufrió el arte
conceptual -del que la artista es deudora- al ser asimilado por el
sistema. Una corriente que defendía la desmaterialización
del objeto artístico y que fue adaptada rápidamente y
sin resistencia a los canales tradicionales de comercialización,
exhibición y conservación, devolviéndole su valor
como mercancía.
Al utilizar la obra de arte y su forma de exhibición como
objeto de sus fotografías, Lawler se interroga sobre el significado
que ésta adquiere en el contexto en el que se la coloca y que
se aleja, generalmente, del lugar en el que la habría situado
el artista que la produjo. El modo en el que museos, galerías
y coleccionistas muestran sus adquisiciones habla más de tácticas
de poder y prestigio que de arte en sí mismo. Por ello, Lawler
utiliza un estilo fotográfico de recursos mínimos en
el que desde un punto de vista casi periodístico, buscando un
efecto de neutralidad, muestra las obras de arte rodeadas de toda la
parafernalia informativa que, en los museos, galerías y salas
de subastas, completa su significado y condiciona la mirada del espectador.
En otras ocasiones, las presenta en la intimidad de la casa de un
coleccionista en relación con diferentes objetos de valor que
las convierten en un precioso artículo para el consumo de privilegiados.
Lawler desintegra la idea utópica del arte como experiencia única,
personal y con valor en sí misma, evidenciando que nunca queda
libre de influencias externas. S. R.