Obra en la colección
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Berlin, Neue Nationalgalerie - 2001
FICHA TÉCNICA
Berlin, Neue Nationalgalerie, 2001
Color Duratrans, 126,6 x 198,7 cm,
Adquisición: Abril de 2003,
Procedencia: Galería
Helga de Alvear, Madrid (España),
Edición: 4/4.
Información detallada de la obra
Trayectoria
Essen (Alemania), 1951
Estudia en la Kunstakademie de Düsseldorf entre los años
1973 y 1981, es discípulo de Hilla y Bernd Becher y forma parte
de una generación de artistas, formada en las mismas aulas, que
compartirían lenguajes y actitudes plásticas. Entre sus
compañeros en la Kunstakademie se cuentan Thomas Ruff, Andreas
Gursky, Candida Höfer, entre otros muchos que conseguirían
crear un movimiento artístico que, sin ser un auténtico
grupo estético, ha definido las líneas generales de la
llamada nueva fotografía alemana.
Pero en su formación plástica tiene tanta importancia
la época de estudios como la influencia de los diferentes paisajes
que conoce a través de sus continuos viajes por todo el mundo.
Las becas de estudios que consigue para Venecia y Londres marcan el
comienzo de una afición viajera que está en el centro
de todo su trabajo. Desde sus primeras series de paisajes (Landschaft)
de Portugal, Grecia, Italia, Francia, España, Suiza y Alemania,
Hütte traza las bases de una diferencia estética esencial.
La elección de un género poco habitual en el arte actual,
como es el paisaje, y una estética abiertamente pictórica
definirá un trabajo que se convierte en una marca estética.
Atrás quedaban sus retratos en blanco y negro o sus opresivas
arquitecturas de Londres, todavía en blanco y negro. A partir
de ese momento, la naturaleza, la idea del paisaje como un concepto
estético y espiritual, definen una obra que comparte las ideas
de belleza y de viaje.
Aunque prácticamente toda su obra está basada en la
naturaleza en el estado más natural y libre posible, ninguno
de los paisajes que Hütte fotografía puede ser considerado
como natural, a pesar de que puedan parecerlo. Se trata de paisajes
conformados en un proceso cultural; todos ellos están manipulados
de acuerdo con la percepción de diferentes perspectivas, todas
ellas impensables en otras coordenadas históricas. En el aspecto
real pero también en su aspecto simbólico.
Como el auténtico artista romántico, Hütte se
convierte en la única presencia humana ante la naturaleza en
toda su grandeza y en toda su extensión: Es por su mirada por
la que nosotros llegamos a ver esa naturaleza, a través de lo
que él ha mirado y nos devuelve en sus fotografías, para
que seamos testigos tanto de la magnitud de la belleza como del hecho
irreversible de la presencia y dominio del hombre sobre la naturaleza.
El hecho de que Hütte se desplace durante kilómetros
hasta centrar cada imagen, y la realidad cambiante de esas naturalezas,
hacen que el tiempo, y no sólo como atmósfera sino también
como transcurso y movimiento, sea esencial en el entendimiento de un
trabajo en el que, detrás de una apariencia formal en la que
la belleza ocupa un excesivo protagonismo, pervive el espíritu
del Romanticismo y la pujanza conceptual de todo el arte contemporáneo
que se desarrolla en torno al viaje y a la naturaleza y del que Hütte
es un claro y exquisito representante. R. O.