Xul Solar: una identidad que es el resultado de un juego ingenioso
fundado en las variaciones sonoras operadas sobre el nombre real, Óscar
Alejandro Schulz Solari. Un invento a partir de un dato previo. Invención,
creación, parecen ser las palabras apropiadas para referirse
a Xul y a su obra. Desde un vasto horizonte mental, construido a partir
de la suma de lecturas de oriente y occidente, de ciencias, filosofías,
religiones, emergen sus trabajos como productos de una especulación
intelectual, de una combinación peculiar de elementos diversos.
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Había nacido en San Fernando, provincia de Buenos Aires,
el 14 de diciembre de 1887. De padre letón y madre italiana
cumplía con los pre-requisitos del argentino medio, fruto
del proceso aluvional de migraciones masivas que fueron poblando
el país entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. Formado
en la escuela pública, laica y obligatoria -instrumento creado
para la homogeneización de una sociedad de mezcla- avanzó entre
1906 y 1907 con sus estudios superiores dentro de la Facultad de
Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, para pasar,
a partir de 1908 a entrenarse de manera autodidacta en dibujo y pintura.
El territorio de las artes cautivará a Xul y lo irá orientando
hacia su nuevo destino: Europa, hacia donde viajó en abril
de 1912 y donde permaneció hasta 1924. Este largo periodo
le permitió explorar técnicas, lecturas y nuevos horizontes
que alimentaron su imaginación y su capacidad de invención
colocándolo dentro de aquel torrente de artistas modernos
que transitaban, de un sitio a otro, buscando construir un lenguaje.
En su caso, entre el expresionismo, el arte primitivo y las diferentes
variantes de la abstracción, procurando desde su arte proyectar
un programa de acción abarcador, que integrara varias dimensiones
simbólicas.
A su regreso de Europa, Buenos Aires registraba incipientemente
el impacto del arte nuevo, su ingreso está mediado por su
experiencia previa y por su inserción de un lado preciso del
debate artístico: el de la ruptura. Hace contacto con la gente
de la revista de la «nueva generación» Martín
Fierro , foro de la «nueva sensibilidad». Xul planea
una exposición de reentrada en el medio junto a otro recién
llegado: Emilio Pettoruti que, integrado a la Familia Artística
Florentina , había militado en las filas del Futurismo
durante su estancia en Italia entre 1913 y 1924.
Pettoruti concreta la muestra en la Galería Witcomb de Buenos
Aires, en octubre de 1924. Xul lo acompaña con su escritura:
formula críticas que aparecen en la revista Martín
Fierro , encargadas de situar la obra del artista y debatir
con el resto de la crítica, confundida ante este tipo de pintura
alejada del naturalismo, hecha de síntesis y abstracción.
En un tono fuertemente militante Xul escribía: «Ya podrán
los porteños admirar, condenar o desdeñar su obra que
otros públicos sancionaron (...) todos reconocerán
la gran importancia estimulante de éste su arte, punto de
partida para nuestra evolución artística propia.(...)
tendencia bien definida hacia la simplicidad de los medios expresivos
(...) hacia la pura plástica». Xul coloca al colega
y en esta operación a sí mismo.
Apela a la legitimación que supone el reconocimiento europeo;
describe los rasgos de la novedad plástica; declara a esta
producción como fundadora de la «propia evolución
artística», liberadora y promotora de cambios; critica
al medio local y sitúa a Pettoruti y a sí mismo como «disidentes» sumándose
en el proceso de construcción de una alternativa estética
nueva. Funda así una tradición de lo nuevo enlazándose
con el proyecto de construcción de una vanguardia local.
Xul, además, expone en el Salón Libre (1924, Galería
Witcomb), enfrentado a instituciones canónicas como el Salón
Nacional de Bellas Artes. El crítico Atalaya lee auspiciosamente
esta iniciativa por su capacidad de remover el gusto de jurados,
críticos y público y dentro del conjunto destaca especialmente
la obra de Xul señalándola como «el aporte más
curioso y de rareza no común» y remite para descifrar
estas obras a «recordar nuestros sueños, las estrambóticas
pesadillas que produce el haschisch y el opio» o bien recordar
la niñez.
Esta obra es a su juicio fruto de «un exceso de cultura» inscribiendo
las invenciones de Xul dentro de los movimientos contemporáneos
de reacción que vuelven «a los orígenes de las
artes rudimentarias y salvajes y de las razas primitivas» y
concluye el crítico: «Xul no es una manifestación
aislada, sino una nota entre muchas, producida por cansancio colectivo
que buscan nuevos incentivos y nuevos venenos para sufrir un frisson
nouveau ». En 1925 Xul vuelve a presentarse en el Salón
de los Independientes. Esta muestra lo sitúa definitivamente
como: «extravagante, raro, extraño» y uno de los
pocos a quienes le cabe la denominación de «artista
independiente, en el sentido estricto de un arte renovador».
Artista independiente, hace su aporte en la invención de
una tradición de artistas alternativos que integran una zona
significativa del campo cultural porteño de los años
veinte en donde se asistía a un proceso complejo de consolidación
de un campo artístico. En él se generan formaciones
emergentes, tanto en las imágenes como en las prácticas
que se presentan como rasgos de la modernidad periférica ,
como la calificara Beatriz Sarlo, que no anula cierta cuota de perplejidad
ante obras como las de Xul Solar, etéreas y enigmáticas
a la vez que son portadoras de un lenguaje nuevo y singular que continuará desplegando
y enriqueciendo durante toda su vida y al que incorporará experiencias
no sólo plásticas sino también musicales, literarias
y por sobre todo de exploración lingüística. Como
reconociera Pettoruti, Xul Solar es inconfundible, «su concepción
artística marcha al unísono con el ritmo de su vida
y (...) con el ritmo de nuestro tiempo. Pintura de esprit ,
de cultura y sobre todo de signos (...) en Xul Solar todo es maravilloso»,
concluye.D. W.
(1) Cfr. Artundo, Patricia , «EL libro del cielo, cronología
biográfica y crítica» en: Xul Solar ,
catálogo de la exposición curada por Marcos Barnatán,
Madrid, MNCARS, 2002.
(2) Cfr. Wechsler Diana, B., Papeles en
conflicto. Arte y Crítica
entre la vanguardia y la tradición. Buenos Aires 1920-30 ,
Buenos Aires, FFyL-UBA, 2004.
(3) Cfr. Martín Fierro ,
periódico de arte y crítica
libre, Buenos Aires, 1924-1927.
(4) Xul Solar , Martín
Fierro , Buenos Aires, 1924
(5)
Atalaya (Alfredo Chiabra Acosta) Críticas ,
Buenos Aires, Gleizer, 1934
(6) Sarlo, Beatriz , Buenos Aires
1920 y 30. Una modernidad periférica . Buenos Aires,
Nueva Visión, 1988
(7)
Pettoruti, Emilio , Crisol, Buenos Aires, 27 de julio
de 1933. Archivo Museo Xul Solar.