Marcoussis fue de aquellos creadores que se sintieron siempre más
cerca de los poetas que de los pintores. Y a principios de siglo, hubo
de ser Max Jacob quien trazara la semblanza del artista en
los siguientes términos: «El champán, si se tiene
tiempo para escucharlo, hace el mismo ruido en su espuma y en su copa
que el mar sobre la arena. Del mismo modo, la corrección de Marcoussis
nos devuelve, en medio del mejor gran mundo, que es el suyo, lo sublime
de sus pensamientos, de sus preocupaciones, de su arte, de su vida moral,
inmaterial, ideal y mundana, espiritualista y gourmet , exigente.
Marcoussis, correcto y sublime, cristalino, celeste, puntilloso, susceptible
y parlanchín ¿quién puede no admirarlo? ».
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Pocos creadores cubistas han resuelto su fortuna crítica
en una controversia semejante a la de Marcoussis. Valga resumirla
diciendo que para algunos autores Marcoussis debe ser considerado,
junto a Gris, y después de Picasso y Braque, como uno de los
representantes del verdadero cubismo , mientras que otros
juzgan que su aportación se situó, voluntariamente,
en los aledaños de los intereses centrales de la tendencia.
Unos polos de opinión demasiado opuestos que sólo ponen
de manifiesto que la obra de Marcoussis necesita ser revisada hoy
día desde una concepción abierta y versátil
de lo que el propio cubismo significó. Aunque, en cualquier
caso, para entender o valorar a Marcoussis hay que tener en cuenta
aquello que el artista declaró al Boulletin de la vie
artistique en 1924: en él, en su sentido del arte, ninguna
teoría cerrada era necesaria para justificar el placer que
proporcionaba el desarrollo de la tela por sí misma.
Ludwig Casimir Markus nació en Varsovia en 1883. Era, por
tanto, estricto contemporáneo de Picasso, Braque y Gris. Muy
pronto abandonó los estudios de derecho para inscribirse en
la Academia de Bellas Artes de Cracovia, relacionándose con
los círculos de la Joven Polonia . En 1903 se trasladó a
París. Frecuentó la Académie Julien y conoció a
La Fresnaye. Su postimpresionismo tendente a lo expresionista se
modificó sustancialmente tras conocer la obra de Cézanne
en 1904. Es decir, en esta fecha, en alguna medida, el joven pintor
se situó en un punto de partida que hacía propicio
su encuentro tanto con los fauvistas como con los futuros cubistas.
Participó pronto en los salones. Pero en 1907, viviendo en
Montparnasse, por razones personales, abandonó la pintura
para dedicarse a la ilustración gráfica.
Sus colaboraciones en L'Assiette au beurre , La vie
parisiense o La rire le granjearon cierta fama,
al tiempo que le pusieron en relación con Juan Gris. Algo
cambió, sin embargo, tres años más tarde.
En 1910, en una sesión del Circo Medrano se reencontró con
Apollinaire y conoció a Braque. Al año siguiente
entró en el estudio de Picasso. Los pocos paisajes urbanos
pintados por Marcoussis para la fecha tenían un sentido
constructivo, en planos simples y claros habitados por una luz
particular, que contenían una sintonía inmediata
con las intencionalidades cubistas. Volvió a hacer de la
pintura su principal ocupación, se trasladó a Montmartre,
y asistió en directo al trascendental momento
de elaboración acaecido entre 1911 y 1913, implicándose
plenamente en él y realizando algunas de sus mejores obras.
En el proceso, Ludwig Casimir Markus, a instancias de Apollinaire,
cambió su nombre, afrancesándolo, por el de Louis
Marcoussis.
En 1914, se enroló activa e inmediatamente en el ejército
francés, dejando prácticamente apartado el ejercicio
de la pintura hasta la desmovilización de 1919. En la posguerra,
la permanencia de Marcoussis en las poéticas derivadas del
cubismo fue mucho más intensa que la de la mayoría
de los cubistas de primera hora. El artista extremó las posibilidades
del cubismo que convencionalmente llamamos sintético ,
desde un sentido muy libre de la forma y el color.
En 1924 desarrolló la técnica de la pintura sobre
vidrio ( fixés sous verre ) para obtener un mayor
sentido de la planitud y de la corporeidad de la tinta plana, al
tiempo que la caligrafía de formas orgánicas dotó a
sus composiciones, al finalizar la misma década, de una abierta
y complaciente sensualidad. Durante los años treinta, el trabajo
preferente con planos abstractos coloreados, sobre los que suelen
aparecer siluetas de figuras humanas, se concilió con la búsqueda
del lirismo y lo imaginativo. Estuvo entonces Marcoussis cercano
a los surrealistas, sin ser nunca uno de ellos, y nos dejó valiosos
retratos de André Breton y Paul Éluard. Aquejado de
un cáncer de pulmón, y fuertemente impactado por la
ocupación nazi de Polonia, Marcoussis murió en 1941,
en la pequeña localidad de Cusset.
Merece la pena recordar que Marcoussis fue uno de los grandes grabadores
cubistas, siendo una de sus puntas secas es uno de los mejores retratos
cubistas de Apollinaire. Asimismo, aunque por otro lado, valga también
recordar ahora que el pintor estuvo en España en dos ocasiones.
En 1904 visitó a unos parientes que residían en San
Sebastián y, en 1913, tras contraer matrimonio con la notable
pintora cubista polaca Halicja (o Alice ) Halicka, realizó su
viaje de bodas recorriendo buena parte de Cataluña, Mallorca,
Andalucía, Madrid y Toledo. E. C .
(1) Jacob, Max , Givre , recogido en LAFRANCHIS, Jean, Marcoussis.
Sa vie, son ouvre. Catalogue complet de peintures, fixés
sur verre, aquarelles, dessins, gravures , París, Les Éditions
du Temps, 1961, p. 24.