Se forma en el taller de su padre, un ebanista dedicado a encargos
religiosos, y acude a las clases de dibujo de Ignacio Guitián.
En 1910 marcha a Madrid para aprender escultura en el estudio del escultor
Miguel Blay. En sus frecuentes visitas al Casón del Buen Retiro
conoce al pintor Padrón, profesor de la Escuela de Bellas Artes
de Barcelona, quien le anima a trasladarse a esa ciudad.
En 1911 el Ayuntamiento de Miróbriga le concede una beca
para estudiar escultura en París, uno de cuyos ejemplos más
destacados por su primitivismo es la Rosa de Tebas (1912). Poco tiempo
después, y al finalizar esa ayuda económica, se inclina
por la pintura, realiza una exposición en la Galerie Ashnur
(1913) e instala su estudio, que se encuentra bajo el café donde
se celebra la tertulia del poeta Paul Fort en la Closerie des Lilas
a la que acuden con asiduidad André Salmon, Apollinaire, Max
Jacob, Picasso, Modigliani (a quien retrató en dos ocasiones).
Ello le permite conocer el ambiente artístico parisino y realizar
una síntesis personal de lo que será conocido con el
nombre del planismo .
En 1914 se traslada a la Península junto a su compañera,
la escultora Hortensia Begué. En los primeros meses de 1915
celebra su primera exposición individual en las Galerías
Dalmau cuyo catálogo prologa el propio galerista y da a conocer
al público catalán el primer ismo español, el
planismo, una combinación en un principio de elementos fauvistas,
cubistas y futuristas. De inmediato, Eugenio d'Ors se adelantaría
a presagiar la voluntad constructiva de su pintura, a la que auguraba "órganos
poderosos", comparables a los de Picasso o al noucentisme, movimiento
al que fue muy pronto adscrito por los críticos de arte catalanes.
Tres muestras más -La Cantonada, la Sociedad Athenea de Gerona
y las Galerías Layetanas- bastan para considerarle un pintor
avanzado que practica un arte como el de las vanguardias europeas.
De sus primeras obras planistas caben destacar títulos como
La vida en el campo, el Retrato de Xavier Montsalvatge , Ensayo de
luz por el planismo o Retrato de nena .
En marzo de 1917 presenta en la Galería General de Arte de
Madrid su planismo, que es duramente atacado por los críticos
aunque algunos escritores como Juan de la Encina lo saludaron como
un género revolucionario que rompía con la monotonía
de la vida de las artes plásticas en la capital.
Tras su última exposición catalana -de nuevo en las
Galerías Layetanas (1918)- regresa a Madrid para exponer en
el Ateneo. Sus últimas composiciones habían evolucionado
sorprendentemente hacia esquemas estructurados y herméticos
construidos mediante planos y grandes superficies de colores. De
hecho son inevitables sus conexiones con otros movimientos como el
vibracionismo de Rafael Barradas, el biologismo de Joaquín
Torres-García, el simultaneísmo del matrimonio Delaunay
o de artistas como Vázquez Díaz, Norah Borges, Rafael
Alberti, etc.; la mayoría de ellos perteneciente entonces
al movimiento ultraísta, que no dudó en dar la bienvenida
también al planismo. Sobre todo, tras la marcha de Lagar este
término sirvió, en ocasiones, para definir el arte
de otros pintores como Barradas, Vázquez Díaz, Sonia
Delaunay, Maroto, Pancho Cossío o Antonio de Guezala.
Desde la capital se traslada a Bilbao donde expone en dos ocasiones
(1918 y 1919) en el local de la Asociación de Artistas Vascos.
Allí, la novedad de su estilo pictórico causó gran
sensación, analizándose las claves de su planismo y
comparándolo con el cubismo y futurismo. Coincidiendo con
su vuelta definitiva a París en 1919, fue uno de los que antes
practicó, desde planteamientos clasicistas, la llamada vuelta
al orden que se expandía por toda Europa, como ilustraría
la revista Alfar en un extenso artículo de 1926.
Su actividad como ilustrador en revistas españolas fue interesante.
De la estancia catalana, recordamos sus colaboraciones gráficas
en la Revista Nova , Un enemic del Poble y Troços y de la
madrileña sus dibujos en los libros de Ramón Gómez
de la Serna sobre el Café Pombo, tertulia que frecuentó con
asiduidad.
De vuelta a París expone en varias galerías como Berthe
Weil, Percier, Zborowski, Barreiro, Brouant, Druet, etc. En 1936
participa en la muestra de París de la Sociedad de Artistas
Ibéricos. Durante la Guerra Civil fue aliado de la causa republicana,
recuerdo que plasmó en una inmensa composición titulada
La guerra civil española . Esta segunda etapa está dominada
por una nueva figuración cuya temática preferida es
el circo influido por el periodo rosa de Picasso y el expresionismo
de Rouault o el estilo personal de Solana. Sobradamente conocidos
son sus paisajes de Honfleur y Normandía, así como
escenas de toreros que se encuentran hoy en día repartidos
por colecciones y museos de París, Londres, Ginebra, Madrid,
Salamanca, etc.
Fuertemente afectado con la muerte de su esposa, en 1956, deja de
pintar y es internado en un hospital psiquiátrico de Sainte-Anne.
I. G. G.