

Geldern (Alemania), 1954
Sus inicios en el arte estaban dirigidos hacia el dibujo y la pintura a los que empezó a aficionarse muy pronto y que le llevaron a matricularse en la Künstakademie de Düsseldorf para seguir las clases de Gerhard Richter. Pero el realismo de sus dibujos hizo que empezara a usar la cámara, llegando a la conclusión de que la fotografía era única para atrapar el tiempo y la atmósfera. Es entonces cuando decide cambiar de curso y pasa a la clase de Bernd y Hilla Becher, por la que también han pasado otros importantes fotógrafos alemanes de la actualidad.
Su método de enseñanza se basa en fotografiar repetida y constantemente un sujeto y así, siguiendo las directrices de sus maestros, Struth empieza a fotografiar sistemáticamente durante varios años, las calles de su ciudad. Aunque el sentimentalismo no tiene cabida en su trabajo, no se debe pasar por alto el trasfondo psicológico y social que tienen estas fotografías. Él es consciente de la importancia que tienen los edificios que nos rodean y las calles por las que pasamos, ya que son un fiel reflejo de la mentalidad de nuestra sociedad y del momento en el que vivimos.
A finales de los setenta viaja por primera vez a Nueva York gracias a una beca de estudios. Allí, además de trabajar intensamente sobre la ciudad, se familiariza con las fotografías de August Sander, Walker Evans, Stephen Shore, etc. Cuando regresa a Alemania continúa fotografiando ciudades, siempre en blanco y negro, y comienza a hacer viajes para fotografiar las de Inglaterra, Francia e Italia.
A partir de un trabajo realizado en conjunto con el psicoanalista Ingo Hartman a mediados de los ochenta, Struth empieza a explorar el género del retrato de familia, inaugurando un fructífero trabajo con la fotografía de la familia Shimada en el jardín de su casa. Esto le permite estudiar las conductas de los miembros de una familia a la hora de ser fotografiados, sacando conclusiones sociológicas y psicológicas muy interesantes sobre el comportamientos de los grupos, que ha ampliando con otras series en las que los protagonistas son los visitantes de museos e iglesias. Estos trabajos son los más conocidos de Struth, retomándolos en varias ocasiones a lo largo de su carrera. La primera serie la efectuó en el Louvre en 1989 y la última que tiene como escenario el Museo de Pérgamo en Berlín es de 2001.
Otro de los trabajos que demuestran el interés de Struth por la relación entre la fotografía y la psicología es el efectuado en un hospital de Suiza. Realizó para la habitación de cada enfermo fotografías de paisajes de los alrededores y de flores, para que fuesen para ellos discretas metáforas de su hogar. Todo este material se ha publicado en el 2001 en el libro Dandelion Room.
En su último trabajo New Pictures from Paradise (2002) Struth cambia definitivamente los grises laberintos de ciudades desiertas captadas con un rígido punto de vista frontal por el desorden de la exuberante maleza verde de selvas y bosques repartidos por todo el mundo, desde Brasil hasta Australia. C. D.
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