

Erie, Pennsilvania (USA), 1951
Desde que abandonara la performance a principios de los años setenta, en la que cuestionaba la política belicista norteamericana y su intervención en Vietnam, la obra de Allan Sekula se ha convertido en una reflexión sobre el lugar y la función del documental en el contexto artístico y social. Sus primeras series fotográficas se concentran en sus propias experiencias y en su entorno más próximo, como en el restaurante chino en el que trabajaba en This Ain't China (1974) o las escuelas nocturnas en School is a factory (1978-1980), pero su intención no era documentar un aspecto puntual sino extender su obra a conceptos generales.
Tras un momento inicial en los setenta y los primeros años de la década de los ochenta en el que adoptara las estrategias del arte conceptual en sus fotografías, Sekula, que también es crítico y ensayista, pasó a investigar la capacidad narrativa y crítica del documental y a explorar el elemento teatral de este género fotográfico, que falsamente ha pretendido ser una representación objetiva y neutral de la realidad que retrata. La herencia conceptual se aprecia en el interés que pone en relacionar texto e imagen: los títulos de las fotografías y los paneles informativos que introduce en sus montajes crean asociaciones políticas, culturales y personales con la imagen que identifican o explican. Sekula intenta alejarse, a pesar del dramatismo de las situaciones que representa, del sentimentalismo manipulador que ha alcanzado el fotoperiodismo.
Sus reportajes tienen un fuerte contenido de denuncia y se centran habitualmente en el esfuerzo personal de aquellos que luchan contra las desigualdades sociales creadas por las tendencias globalizadoras de la economía contemporánea o de los que indirectamente se encuentran inmersos, como parte perjudicada, en estas batallas cotidianas y de resistencia contra las estrategias homogenizadoras del liberalismo capitalista. Este elemento ha hecho que se haya querido incluir su obra dentro de la corriente del realismo social, una tendencia que tiene un largo recorrido histórico.
Los proyectos documentales de Sekula se centran tanto en acontecimientos puntuales,
como son sus fotografías sobre las manifestaciones antiglobalización
que tuvieron lugar en Seattle en 1999 o su más reciente serie de imágenes
sobre la catástrofe ecológica producida por el hundimiento del
petrolero Prestige en las costas gallegas; como en otros que tienen un carácter
de trabajo en proceso, en construcción, como es Fish Story (1987-1994)
en el que explora las transformaciones producidas en las condiciones laborales
de los pescadores por la creciente internacionalización de la economía
mundial o en Dead Letter Office (1996-1997), encargada para InSITE, que investiga
exhaustivamente el contexto económico, político y social de la
frontera entre México y Estados Unidos.
S. R.
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