
Copenhague (Dinamarca), 1967
Educado en la Königlich Dänische Kunstakademie -Real Academia de las Artes- de Copenhague, entre 1989 y 1995, el interés creativo de este artista de origen finlandés se centra desde sus inicios en el estudio de la percepción sensorial, las leyes de la física y las condiciones naturales. En la actualidad, vive y trabaja en Berlín, aunque anualmente reside durante largos períodos en Finlandia. En el año 2003 ha representado a Dinamarca en la Bienal de Venecia.Con su producción, Olafur Eliasson ha cuestionado continuamente la idea de naturaleza sostenida por el hombre, así como los mecanismos empleados por la ciencia para el registro y la observación de ésta. Su obra circula entre la naturaleza y la tecnología, entre lo orgánico y lo industrial, interrelacionándose psíquica y emotivamente con los elementos utilizados. A lo largo de su trayectoria, el artista danés ha desarrollado dos bloques de trabajo independientes pero fuertemente relacionados: complejos instalativos y registros fotográficos.
En sus instalaciones, los elementos manejados pertenecen siempre a la esfera natural: rayos de luz solar, vapores, corrientes de aire y agua, o elementos vegetales configuran escenografías que, en ocasiones, se basan indirectamente en investigaciones y experimentaciones subatómicas o astrofísicas. El propósito del danés es mostrar cómo a lo largo de la historia, y también en nuestros días, los diferentes modelos de percepción proclamados desde la razón objetiva, provocan cambios en las estructuras sociales e ideológicas, afectando a nuestra visión del mundo.
Mediante esta especie de dispositivos para la percepción de la realidad, Eliasson crea, con gran economía de medios, conexiones e interrelaciones entre la propia realidad, nuestra percepción de la misma, y la representación que finalmente ésta acaba adoptando. En Your Sun Machine de 1997, una de sus instalaciones realizada en la Kunthaus Bregenz (Austria), el artista dejaba el enorme recinto de exposiciones vacío, abriendo un agujero circular en el techo de la sala. Cada mañana, el sol entraba por ese orificio creando primero formas elípticas, luego circulares. La huella solar sobre suelos y paredes, así como el movimiento descrito por el astro a lo largo del día, aparecían como los únicos focos de atención de su trabajo.
En su obra fotográfica, el artista actúa como documentador del paisaje natural, prestando especial atención a los caracteres geofísicos de las regiones nórdicas. De este modo, sus fotografías presentan series repetitivas sobre temas concretos -glaciares, ríos, islas, cuevas, lagos, cataratas- que aparecen montadas unas junto a otras componiendo retablos monográficos. Eliasson trata de apresar así las peculiaridades del entorno y desde ángulos extraños retrata la naturaleza para mostrar cómo la experiencia sensorial, en ocasiones, se aleja mucho de las grandes fórmulas físicas y matemáticas que rigen, aparentemente, el orden del mundo. A. S.
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