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Fotografía Per Barclay

Per Barclay

Fotografía Per Barclay

Trayectoria

Oslo (Noruega), 1955

Aunque el artista vivió alrededor de quince años en Italia y, pese a que desde 1995 vive en París, continúa apegado a Noruega, país al que representa en la Bienal de Venecia de 1990.

Sus orígenes dejaron marcas particularmente evidentes en su original percepción de la naturaleza, transmitida a través de la idea de habitáculo más que de la de una apreciación directa. Éste se convierte en receptáculo del paisaje, en ósmosis plena con él, pero invirtiendo todos lo principios interior-exterior.

Llueve en el interior de pequeñas casas construidas en cristal y metal por Per Barclay, donde el agua se expande en las mesas de la instalación del Palacio de Cristal de Madrid, contenida en los cubos de cristal y en los Interiores o en otras Casas de Agua. Si no es agua lo que corre, se trata del soplo de aire que respira y que se percibe, ya sea a través del sonido o de la acción del aire que infla materias flexibles. A veces, aire y agua están asociados como en los colchones de agua. Los elementos aparecen como los principales protagonistas de las esculturas y de las instalaciones in situ, y se expresan siempre en obras evolutivas que dan cuenta del acecho de la naturaleza sobre lo que está construido de forma simple, sin el aparataje técnico del que se ha dotado el hombre con el fin de defenderse en ella.

El otro aspecto de las obras de Barclay concierne a lo contrario, la fijación de la imagen en todas las intervenciones donde el agua u otros líquidos, el aire u otros elementos, acusan la ausencia del hombre. Son numerosas las instalaciones que sólo pueden percibirse de forma efímera o desde un exiguo punto de vista, mientras que el artista escoge retomarlas en la excelencia del punto de vista de la fotografía.

La conexión entre espacio real y espacio de la fotografía llevan al artista a poner a prueba la lucidez del espectador para constatar la separación entre uno y otro. La mayoría de las fotos de estas instalaciones se reflejan en las habitaciones de agua pero, sobre todo, en las habitaciones de aceite.

En 1989, en los aseos de una fábrica abandonada en Breda, Holanda, el artista recubre la superficie del suelo con aceite de motor. Se trataba de su primera habitación de aceite, Lokaal 01. Al inicio, estas habitaciones sólo existían para ser fotografiadas, la foto señala la imagen de un espacio que no está, pero el espacio en sí mismo no tiene más pretexto que el de existir. Por ello, las instalaciones podrán ser visitadas o no, pero una nueva dimensión aparece materializada por un elemento perturbador recurrente.

Ya se trate de una lámpara halógena desnuda, de un sonido estridente o de un globo, inflado por un motor, que nos impide entrar en una habitación, ese "algo" nos hará ceder a la realidad de nuestro cuerpo que no lo soporta. La última serie de fotografías de bailarines captados en posturas incómodas, aparece como una especie de continuación de ese experimento que el espectador había experimentado ya en su cuerpo. L. A.


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