
FICHA TÉCNICA
Este díptico en blanco y negro es un claro ejemplo de los intereses de John Baldessari: estudiar las conexiones entre la imagen y la palabra.
Para ello se apropia de imágenes a las cuales suele añadir alguna palabra o texto, normalmente de una manera descriptiva, utilizando la lógica asociación de ideas, condicionando así al espectador a la hora de percibir la imagen. Como ocurre en estas fotografías, en las que un hombre vestido de negro y tumbado en el suelo con los brazos abiertos puede convertirse, una vez leído el título de la obra, en una representación antropomórfica de la letra "ese".
El propio Baldessari cuenta cómo es su procedimiento para establecer una conexión entre las imágenes y las palabras: "No hago mucha distinción entre palabras e imágenes. He hecho mucha obra donde la máquina tomaba imágenes cada x minutos y luego para escapar de mi propia sensibilidad hacía que mi asistente mirara las fotos y pensara una palabra sustitutiva.
Simplificando, si había un avión ella escribía detrás avión, o volar o escapar. Yo catalogaba esas palabras alfabéticamente por la palabra, no por la imagen. Después componía una especie de narración con palabras. Buscaba en los archivos la palabra que quería, les daba la vuelta y usaba la imagen". Otra manera de trabajar con las imágenes, que recoge del cine, es agruparlas por similitudes; es decir, las que aparecen vaqueros, gente que se cae, personas que se miran... creando un diccionario de imágenes que funcionan sintácticamente como palabras, y que están preparadas para unirse unas con otras y sugerir historias.
De estos años ochenta son muy representativas las fotografías en blanco y negro, en las que las cabezas de los protagonistas eran recortadas con un círculo, donde pintaba algún brochazo de acrílico sobre ellas, como Bloody Sundae (1987) o Cruelty and Cowardice (With Malice) (1988).
En sus premisas teóricas, sigue el texto "Paragraphs on Conceptual Art" de Sol LeWitt de 1967, donde se proclama la supremacía de la idea sobre la materialización de la obra de arte, para dirigirse a la mente del espectador más que a su mirada. Esta actitud antiobjetual, con la que intenta huir de la belleza, no ha sido meramente secundada con sus obras, llenas de ambiguas metáforas y elaboradas relaciones semánticas, ya que gracias a su ingenio y su inteligencia está considerado como uno de los máximos representante del arte visual. C. D.
EXPOSICIONES 2001
Galerie Monika Sprüth/Philomene Magers, (Munich (Alemania).
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