

FICHA TÉCNICA
Pietà, 1993
Color Cibachrome, 178,8 x 178,8 cm, Adquisición: Junio de 2003, Procedencia: La Fábrica Galería, Madrid (España), Edición: 1/3 + 4 P.A.
La serie Seduzir fue presentada en la galería Helga de Alvear de Madrid a un público ya familiarizado con el trabajo de la portuguesa a través de las amplias exposiciones retrospectivas sobre Helena Almeida realizadas en la Casa de América (Madrid, 1998) y en el Centro Galego de Arte Contemporánea (Santiago de Compostela, 2000). Ambas muestras permitieron acercarse de un modo global a un corpus de trabajo que, desde sus inicios, ha conformado una trayectoria creativa de gran coherencia conceptual y potencia expresiva. Las fotografías de esta serie, pertenecientes al período de madurez de la artista, escenifican imágenes de gran formato del tronco y extremidades de Helena Almeida en posturas que intentan cautivar la mirada del espectador. La autora adopta escorzos en sus manos y pies que quedan fuertemente enfatizados por el empleo de pintura roja -o de alambre en las imágenes de menor formato.
Mientras que en sus inicios el uso de los pigmentos trataba de dotar de movimiento a la imagen -Pintura Habitada, 1976- en Seduzir su uso se convierte en un "añadido" destinado a fijar la pose adoptada por Almeida. Con sus gestos estereotipados, la artista ironiza sobre los códigos empleados en nuestro día a día para la seducción. Al situarse ella misma como seductora, revela con sutileza el contexto en el que la imagen debe ser recibida. Su "galanteo" con el espectador parece invitar a la risa cómplice. A diferencia de Dentro de mim, 1998 -la otra serie de Almeida presentada en la sala madrileña que configuraba una coreografía casi cinematográfica en la que el cuerpo depositaba pigmentos a medida que recorría los espacios-, Seduzir (#9) ofrece una imagen de la parte inferior del cuerpo de Helena Almeida. Colocada de espaldas al espectador, la artista parece querer captar su atención mediante un coqueto gesto: descalzando su zapato, nos deja al descubierto la mancha roja que ensucia la planta de su pie. La autora manifiesta así su fuerte implicación física con las materias empleadas.
Según Isabel Carlos -comisaria de la exposición celebrada en la Casa de América- los colores manejados por Almeida sobre las fotografías son portadores de mensajes psicológicos y simbólicos: el azul constituye una metáfora del espacio y la energía -Estudo para Um Enriquecimento Interior, 1977; el blanco representa la pureza o la purificación -Perdäo, 1993; los pigmentos negros son alegorías de la densidad y la absorción de luz; el rojo simboliza escenificación y dramatismo -Sem Título, 1994-1995. De algún modo, con esta pieza Almeida se coloca en una línea crítica con los esquemas habituales de comportamiento, desvelando cómo la sociedad y sus códigos, así como nuestra conducta, responden a patrones ficticios que ocultan miedos y temores que, en realidad, sólo nosotros conocemos. A. S.
EXPOSICIONES 2002
Galería Helga de Alvear, Madrid (España).
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