

Xul Solar
Óscar Alejandro Agustín Schulz Solari, llamado Xul Solar
(Buenos Aires, 1887-1963)
Xul Solar: una identidad que es el resultado de un juego ingenioso fundado en las variaciones sonoras operadas sobre el nombre real, Óscar Alejandro Schulz Solari. Un invento a partir de un dato previo. Invención, creación, parecen ser las palabras apropiadas para referirse a Xul y a su obra. Desde un vasto horizonte mental, construido a partir de la suma de lecturas de oriente y occidente, de ciencias, filosofías, religiones, emergen sus trabajos como productos de una especulación intelectual, de una combinación peculiar de elementos diversos.
Había nacido en San Fernando, provincia de Buenos Aires, el 14 de diciembre de 1887. De padre letón y madre italiana cumplía con los pre-requisitos del argentino medio, fruto del proceso aluvional de migraciones masivas que fueron poblando el país entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. Formado en la escuela pública, laica y obligatoria -instrumento creado para la homogeneización de una sociedad de mezcla- avanzó entre 1906 y 1907 con sus estudios superiores dentro de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, para pasar, a partir de 1908 a entrenarse de manera autodidacta en dibujo y pintura.
El territorio de las artes cautivará a Xul y lo irá orientando hacia su nuevo destino: Europa, hacia donde viajó en abril de 1912 y donde permaneció hasta 1924. Este largo periodo le permitió explorar técnicas, lecturas y nuevos horizontes que alimentaron su imaginación y su capacidad de invención colocándolo dentro de aquel torrente de artistas modernos que transitaban, de un sitio a otro, buscando construir un lenguaje. En su caso, entre el expresionismo, el arte primitivo y las diferentes variantes de la abstracción, procurando desde su arte proyectar un programa de acción abarcador, que integrara varias dimensiones simbólicas.
A su regreso de Europa, Buenos Aires registraba incipientemente el impacto del arte nuevo, su ingreso está mediado por su experiencia previa y por su inserción de un lado preciso del debate artístico: el de la ruptura. Hace contacto con la gente de la revista de la «nueva generación» Martín Fierro , foro de la «nueva sensibilidad». Xul planea una exposición de reentrada en el medio junto a otro recién llegado: Emilio Pettoruti que, integrado a la Familia Artística Florentina , había militado en las filas del Futurismo durante su estancia en Italia entre 1913 y 1924.
Pettoruti concreta la muestra en la Galería Witcomb de Buenos Aires, en octubre de 1924. Xul lo acompaña con su escritura: formula críticas que aparecen en la revista Martín Fierro , encargadas de situar la obra del artista y debatir con el resto de la crítica, confundida ante este tipo de pintura alejada del naturalismo, hecha de síntesis y abstracción. En un tono fuertemente militante Xul escribía: «Ya podrán los porteños admirar, condenar o desdeñar su obra que otros públicos sancionaron (...) todos reconocerán la gran importancia estimulante de éste su arte, punto de partida para nuestra evolución artística propia.(...) tendencia bien definida hacia la simplicidad de los medios expresivos (...) hacia la pura plástica». Xul coloca al colega y en esta operación a sí mismo.
Apela a la legitimación que supone el reconocimiento europeo; describe los rasgos de la novedad plástica; declara a esta producción como fundadora de la «propia evolución artística», liberadora y promotora de cambios; critica al medio local y sitúa a Pettoruti y a sí mismo como «disidentes» sumándose en el proceso de construcción de una alternativa estética nueva. Funda así una tradición de lo nuevo enlazándose con el proyecto de construcción de una vanguardia local.
Xul, además, expone en el Salón Libre (1924, Galería Witcomb), enfrentado a instituciones canónicas como el Salón Nacional de Bellas Artes. El crítico Atalaya lee auspiciosamente esta iniciativa por su capacidad de remover el gusto de jurados, críticos y público y dentro del conjunto destaca especialmente la obra de Xul señalándola como «el aporte más curioso y de rareza no común» y remite para descifrar estas obras a «recordar nuestros sueños, las estrambóticas pesadillas que produce el haschisch y el opio» o bien recordar la niñez.
Esta obra es a su juicio fruto de «un exceso de cultura» inscribiendo las invenciones de Xul dentro de los movimientos contemporáneos de reacción que vuelven «a los orígenes de las artes rudimentarias y salvajes y de las razas primitivas» y concluye el crítico: «Xul no es una manifestación aislada, sino una nota entre muchas, producida por cansancio colectivo que buscan nuevos incentivos y nuevos venenos para sufrir un frisson nouveau ». En 1925 Xul vuelve a presentarse en el Salón de los Independientes. Esta muestra lo sitúa definitivamente como: «extravagante, raro, extraño» y uno de los pocos a quienes le cabe la denominación de «artista independiente, en el sentido estricto de un arte renovador».
Artista independiente, hace su aporte en la invención de una tradición de artistas alternativos que integran una zona significativa del campo cultural porteño de los años veinte en donde se asistía a un proceso complejo de consolidación de un campo artístico. En él se generan formaciones emergentes, tanto en las imágenes como en las prácticas que se presentan como rasgos de la modernidad periférica , como la calificara Beatriz Sarlo, que no anula cierta cuota de perplejidad ante obras como las de Xul Solar, etéreas y enigmáticas a la vez que son portadoras de un lenguaje nuevo y singular que continuará desplegando y enriqueciendo durante toda su vida y al que incorporará experiencias no sólo plásticas sino también musicales, literarias y por sobre todo de exploración lingüística. Como reconociera Pettoruti, Xul Solar es inconfundible, «su concepción artística marcha al unísono con el ritmo de su vida y (...) con el ritmo de nuestro tiempo. Pintura de esprit , de cultura y sobre todo de signos (...) en Xul Solar todo es maravilloso», concluye.D. W.
(1) Cfr. Artundo, Patricia , «EL libro del cielo, cronología biográfica y crítica» en: Xul Solar , catálogo de la exposición curada por Marcos Barnatán, Madrid, MNCARS, 2002.
(2) Cfr. Wechsler Diana, B., Papeles en conflicto. Arte y Crítica entre la vanguardia y la tradición. Buenos Aires 1920-30 , Buenos Aires, FFyL-UBA, 2004.
(3) Cfr. Martín Fierro , periódico de arte y crítica libre, Buenos Aires, 1924-1927.
(4) Xul Solar , Martín Fierro , Buenos Aires, 1924
(5) Atalaya (Alfredo Chiabra Acosta) Críticas , Buenos Aires, Gleizer, 1934
(6) Sarlo, Beatriz , Buenos Aires 1920 y 30. Una modernidad periférica . Buenos Aires, Nueva Visión, 1988
(7) Pettoruti, Emilio , Crisol, Buenos Aires, 27 de julio de 1933. Archivo Museo Xul Solar.
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