

FICHA TÉCNICA
«La lucha comenzó realmente a principios de 1921 a través de las columnas de Jornal do Comércio y del Correio Paulistano . Primer resultado: «Semana de arte moderno», especie de Consejo Internacional de Versalles. Como éste, la Semana tuvo su razón de ser. Como él: ni desastre ni triunfo. Como él: dio frutos verdes». El poeta, crítico y operador cultural Mario de Andrade, a pocos meses de realizada la Semana de Arte Moderno de San Pablo -de la que participaron numerosos músicos, escritores, artistas plásticos (Rego Monteiro entre ellos)- hace un balance en la revista Klaxon . Este funciona, a su vez, como punto de partida para el desarrollo de un texto-manifiesto que sentaba las bases para un arte moderno en el Brasil.
Con intenso tono juvenilista de Andrade reivindicaba el propio tiempo, la vitalidad y la necesidad de «ser actual» que es «la gran ley de la novedad». A esto sumó una interesante combinación entre internacionalismo y brasilianidad y, por si quedaban dudas, más allá del fuerte sesgo futurista del texto de Mario de Andrade, hacía una proclama «no futurista» sino «klaxista» buscando «representar la época de 1920 en adelante», lo que significaba ser «polimorfo, omnipresente, inquieto, cómico, irritante, contradictorio, codiciado, insultado, feliz» anunciando una «era de construcción».
Esta construcción se daría en el encuentro de los referentes europeos con lo que Emiliano Di Cavalcanti denominara como «la anarquía cultural brasileña» y la capacidad de «nacer de los errores, la inexperiencia y el lirismo brasileños».
En este peculiar encuentro entre lo que entonces se identificaba como internacionalismo, refiriéndose a los aprendizajes realizados en París, y localismo o brasilianidad, se desarrolló la obra de Vicente do Rego Monteiro. Este artista que había transitado entre 1911 y 1914 por los escenarios parisinos, tomó contacto con las raíces de la cultura brasileña al regresar a su tierra en tiempos de la Primera Guerra Mundial.
Si Europa aparecía ante los ojos de los artistas latinoamericanos como un gran catálogo del que servirse según las propias necesidades, el espacio latinoamericano no era visto, al fin, de manera muy diferente, aunque las búsquedas estaban orientadas, en este caso, hacia la recuperación de una imagen identitaria. En tal sentido, se advierte que cada artista ha elaborado su propia síntesis y se recuperó una dimensión diversa de lo local. Lo que sí aparece como un proceso común, es el hecho de reconocerse brasileño -o mexicano, o argentino, o cubano- al estar en Europa. Los mecanismos de construcción de las identidades se ponían en juego. De esta manera, la confrontación con lo «otro» favorecía el reconocimiento de lo propio, aquel bagaje con el cual llegaban los artistas de las periferias a los centros, a partir de él se desarrollaba una intensa operación de selectiva dentro del panorama europeo, pero también de este proceso emergía la disonancia y con ella la identidad.
Por ejemplo, mientras Tarsila do Amaral se reconocía en los colores y la exuberancia de la vegetación y procesó esta percepción a partir de 1923 en el encuentro con la estética de Léger, Rego Monteiro se apropió de la geometría y el planismo de las representaciones del arte marajoara y para procesarlas con el monocromatismo del cubismo y otras convenciones estéticas de la cultura europea contemporánea.
Os Talheres o Naturaleza muerta con cubiertos o Mesa puesta son los diferentes nombres que se le ha dado a esta obra de 1925 de Rego Monteiro. Esta obra se inscribe en la tensión entre los aprendizajes europeos y las búsquedas americanas, aunque en este ejemplo dado el tema elegido, la presencia de lo europeo se da de manera particularmente intensa.
La naturaleza muerta es un motivo que si bien reconoce una extensa tradición ocupa dentro del arte moderno un lugar especial. Pintar una naturaleza muerta supone renunciar al relato, implica volcarse a recorrer y analizar o sintetizar formas a partir de los objetos cotidianos, esos que se encuentran en cualquier sitio y que sirven para ejercitar el ojo, adiestrar el oficio, regodearse en la pintura por la pintura misma, más allá de la voluntad de contar algo.
Y Rego Monteiro habla aquí de la pintura. Describe la capacidad de reivindicar la bidimensionalidad del plano al presentar una mesa absolutamente rebatida en la que se ven los objetos como encajados, como si la materialidad del soporte se pusiera de manifiesto y a la vez apareciera travestida: de madera en acolchado, en el tratamiento de la mesa; de masa en piedra, en el caso del pan. Todos los objetos adquieren una calidad similar. Son volúmenes que se presentan en el plano desde diferentes puntos de vista. La simultaneidad de visión, sin embargo, lejos de ofrecer una imagen dinámica da como resultado un trabajo estático que aparece ante el espectador mostrando y mostrándose.
Estos aspectos se ven reforzados por otros recursos expresivos como el aporte monocromático y la regularidad ortogonal de la obra. Pero, a pesar de esto, no todo se detiene en este trabajo. Rego Monteiro explora en él un interesante fuera de campo, la jarra vista de frente y el plato rebatido uno a la izquierda y otro a la derecha del cuadro se cortan pero siguen en otra dimensión. Este juego da un plus de interés al trabajo y refuerza su sentido experimental.
«El cubismo internacional debe a Vicente alguna
cosa, por la adherencia de los sistemas visuales
del arte amerindio, del decorativismo y la codificación
estructural de las formas marajoanas ».
La historiografía brasileña ha reforzado
la integración de este artista al movimiento
internacional, así como su aporte particular:
la inclusión de los elementos brasileños.
En este sentido adquiere relieve la afirmación
de que la obra de este artista aportó renovada
actualidad al capítulo del arte internacional
entre los mayores representantes del arte latinoamericano
y del poscubismo francés.
D. W.
Firma, fecha y lugar de ejecución en el ángulo superior derecho: «V. Do Rego Monteiro París 1925»
OTROS TíTULOS DE LA OBRANature morte aux couverts / Les couverts /Mesa posta
PROCEDENCIAColección Géo-Charles y herederos / Galería Jean Boghici, Rio de Janeiro / Col. Carlos Ernnany Mello e Silva, Rio de Janeiro / Galería Jean Boghici, Rio de Janeiro.
BIBLIOGRAFíAFREIRE, G. et al.
Vicente do Rego Monteiro, pintor e poeta, Ed. 5ª Cor, Rio de Janeiro, 1994, rep. c. p. 149.(1) Mario de Andrade , Claxon , nº 1, Sao Paulo, 15 de mayo de 1922 en Arte y arquitectura del modernismo brasileño , Selección e introducción por Aracy Amaral, Caracas, Biblioteca de Ayacucho, 1978, p.135.
(2) Ibídem , p.136.
(3) Emiliano di Cavalcanti , Vigem da Minha Vita , I «O testamento da Alvorada», Río de Janeiro, Editora Civilizaçao Brasileira, 1955.
(4) Freire Gilberto et alt, Vicente do Rego Monteiro Pintor e poeta , Río de Janeiro, 5ªCor, 1994, pp.48 y sgs.
© 2006 Fundación Telefónica. Todos los derechos reservados | Requisitos | Política de protección de datos