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Verres, journal et bouteille de vin

Juan Gris

La guitare sur la table Verres, journal et bouteille de vin Le jardin La guitare Arlequin Nature morte devant l'armoire La fenêtre aux collines Le paquet de tabac Le grappe de raisins La chanteuse Guitare et compotier

Biografía

José Victoriano González Pérez, llamado Juan Gris
(Madrid,1987 - Boulougne-sur-Seine, París, 1927)

En la figura de Juan Gris se reconoce la más pura representación del cubismo, el movimiento que transformó la representación de la realidad en el marco de la modernidad. Pero Juan Gris es también el pintor que supo «pensar» el cubismo, y el que dio a este movimiento un carácter clásico que lo convierte en una forma estética intemporal. Prácticamente toda su vida artística, corta y sujeta a importantes dificultades personales, puede verse en relación con el cubismo.

José Victoriano González, nace en el número 4 de la calle del Carmen de Madrid, en el seno de una familia de comerciantes que ha de adaptarse a una situación progresivamente menos acomodada. De su juventud en Madrid recordaba sobre todo sus frecuentes visitas el Museo del Prado y su paso por la Escuela de Artes e Industrias de Madrid (luego llamada Escuela Industrial), donde estudia matemáticas, física, ingeniería y metodología científica. En 1902 comienza su colaboración gráfica con la prensa periódica, una actividad que supondrá su principal fuente de ingresos durante muchos años, incluso después de trasladarse a París. Sus primeros dibujos publicados aparecen en las revistas Blanco y Negro y Madrid Cómico. En 1906 realiza las ilustraciones, de estilo modernista, del libro del poeta peruano José Santos Chocano titulado Alma América. Poemas Indoespañoles . Una de ellas aparece firmada por primera vez con el que sería su pseudónimo a partir de entonces: J. Gris . Inicia así una actividad, la de ilustrador de libros, que continuará después en París en clave vanguardista, en colaboración con poetas y escritores como P. Reverdy, Max Jacob o Tristan Tzara .

A finales de septiembre de 1906 se traslada a París, donde le espera su amigo el pintor Daniel Vázquez Díaz, que le había animado a realizar este viaje. Gris se instala pronto en el 13, rue Ravignan. Es el célebre edificio del Bateau Lavoir , donde también vive Picasso. Allí asiste al nacimiento del cubismo, y conoce a poetas y críticos asociados con este movimiento, como Guillaume Apollinaire. Algo más tarde, en 1907, conoce al crítico Maurice Raynal, a quien le unirá a partir de entonces una gran amistad, y al pintor Georges Braque. En 1908 Gris conoce a Daniel-Henry Kahnweiler, el gran marchante y defensor del cubismo, que acude a visitar a Picasso. Comienza así una relación que tendría gran trascendencia en la vida artística y personal de Juan Gris. En 1909 nace Georges González Gris, hijo de Juan Gris y de la joven francesa Lucie Belin.

Hacia 1910, todo parece preparado para la irrupción de Gris en la pintura, en la modernidad, en el cubismo. En efecto, aunque continúa haciendo caricaturas para publicaciones francesas y españolas, es entonces cuando realiza sus pinturas más antiguas conservadas. Poco a poco, su estilo se va decantando hacia la geometrización cubista. Pero sólo abrazará plenamente este movimiento a partir de 1912, cuando la caótica apariencia del cubismo analítico que practicaban Picasso y Braque en el estudio vecino va dejando paso a otra mucho más racional, ordenada y clarificadora: es el llamado cubismo sintético.

El año 1912 tendrá gran importancia para Juan Gris: su exposición en la galería de Clovis Sagot, y su presencia en Salon des Independents y en la Section d'Or de París significan su plena incorporación pública a las vanguardias parisinas. Su participación entonces en la exposición cubista de las Galerías Dalmau de Barcelona supone también la primera oportunidad de exponer en su país. El artículo publicado en La Publicitat de Barcelona, probablemente escrito por Junoy, es la primera crítica dedicada enteramente a Gris. Además, Gris firma un contrato con el marchante Daniel-Henry Kahnweiler, que le proporciona una breve estabilidad económica. Por último, Josette, que acompañará a Gris hasta la muerte de éste, se establece con él en la rue Ravignan.

En 1913 Guillaume Apollinaire publica Méditations Esthéthiques. Les peintres Cubistes , y dedica un apartado a Juan Gris. Lo califica como «el hombre que ha meditado sobre todo lo moderno, (...) el artista pintor que no quiere concebir más que estructuras nuevas, que no querría dibujar ni pintar otra cosa que formas materialmente puras». Aunque esta visión de Gris como intelectual escondía un matiz despectivo, probablemente inspirado por el propio Picasso, lo cierto es que Gris es ya uno de los más respetados cubistas, y así lo demuestra el creciente aprecio por su obra que muestran el marchante Léonce Rosenberg y la escritora y coleccionista americana Gertrude Stein, una de las grandes aliadas de Gris.

El comienzo de la Primera Guerra Mundial, en el verano de 1914, sorprende a Gris en Colliure, donde frecuenta a Matisse. Kahnweiler, por su origen alemán, debe permanecer fuera de Francia mientras sus propiedades son confiscadas, y sólo puede mantener el apoyo económico a Gris durante unos meses. El pintor afronta a partir de entonces serias adversidades, pues a la inestabilidad económica se suma no sólo la guerra, sino también la crisis de las vanguardias en un contexto político que azuza el conservadurismo y el nacionalismo. Frente a todo ello, y como si concentrara todo su esfuerzo vital en su obra, durante los años de la Primera Guerra Mundial Gris produce sus obras quizá más apreciadas en la actualidad: suele afirmarse que 1916-1919 es el periodo culminante de su pintura. Posteriormente, temiendo una excesiva rigidez geométrica, su pintura se hace cada vez más lírica, más matizada cromáticamente. A partir de 1920 el clasicismo, asociado a la tradición pictórica francesa, pero no sólo a ella, está cada vez más presente en su obra.

Aunque en sus últimos años su débil salud le hace peregrinar por diferentes lugares de Francia, mantiene el contacto con la actualidad parisina, sobre todo a través de la recobrada relación con Kahnweiler, y participa activamente en ella. Así, a pesar de su existencia apartada, su opinión es requerida por revistas tan dispares como Dada y Valori Plastici , y participa en la polémica sobre el término purismo que en 1921 había sido definido en la revista L'Esprit Nouveau por Ozenfant y Jeanneret. Por último, entre 1921 y 1923, la colaboración con los ballets rusos de Diaghilev, tan prestigiosos como bulliciosos, suponen para el austero Gris un verdadero transtorno, que acaba agudizando una crisis que ya se venía presintiendo en su obra.

Quizá por la necesidad de dar respuesta a esta crisis, se intensifica el carácter reflexivo de Gris. Fruto de sus meditaciones de esta época son sus más conocidos textos de interpretación del cubismo, como el artículo «Notas sobre mi pintura» publicado en la revista alemana Der Querschnitt , de Frankfurt am Main, dirigida por A. Flechtheim (verano 1923), en el que expone su célebre «método deductivo», o la conferencia pronunciada en la Universidad de La Sorbona, «Sobre las posibilidades de la pintura» (15 mayo 1924). De gran difusión posterior, este último texto condensa las principales ideas de Juan Gris tanto sobre su obra, como sobre el cubismo y sobre el concepto mismo de pintura.

Comienza entonces a producirse un tardío reconocimiento de su obra: los coleccionistas Alphonse Kahn y G. F. Rever adquieren varias piezas suyas, y la galería Flechtheim de Düsseldorf le dedica una importante exposición. Su pintura, según él mismo dice en sus cartas, comienza tener un aire «pompeyano». En julio de 1926, su hijo Georges, que vivía en Madrid, decide quedarse en Boulogne-sur Seine, una localidad cercana a París donde ahora reside Gris, muy cerca de Kahnweiler. Mientras tanto, se agrava el estado de salud del pintor. Se habla de un posible tifus, de una dolencia pulmonar, de enfisema. En enero de 1927, y después de pasar unos días en la región de los Alpes Marítimos, Josette, Georges y Juan Gris vuelven precipitadamente a Boulogne-sur-Seine. Pero la salud de Gris no mejora. Entre febrero y mayo, Gris consigue volver a trabajar temporalmente. El día 11 de mayo, en Boulogne-sur-Seine, Juan Gris muere a los cuarenta años de edad. M. D. J.- B.


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