

FICHA TÉCNICA
Nature morte cubiste corresponde a la última parte del periodo cubista de María Blanchard, ya que en los años siguientes se producirá un cambio de rumbo fundamental en el que la pintora abandonará el cubismo y reemprenderá una figuración muy característica que ya no dejará nunca. En los años siguientes a su periodo cubista, la pintora fue distanciándose de Gris, pero mantuvo su amistad con Lhote y Lipchitz hasta el final de su vida. Rota su relación con el marchante Léonce Rosenberg en 1922, pasaría penalidades nuevamente hasta encontrar un círculo de compradores belgas que mejoraría sus condiciones económicas. De todas formas, incluso en 1926 la pintora se lamentará de sus penurias -que seguirán hasta el final de su vida- escribiéndole a Jean Delgouffre, amigo y protector establecido en Bruselas: «tengo un taller como un pañuelo donde apenas me puedo mover, y no encuentro los veinte mil francos que necesitaría para construirme uno, mientras que Chagall compra un terreno de 600.000 francos, Marie Laurencin tiene un castillo y todos van en coche».
Este cuadro es uno de los últimos trabajos cubistas en los que la pintora se recrea en una factura de contornos netos y color denso y plano, aplicado a espátula. En parte, también el hecho de pintar sobre madera le permite lograr esta superficie lisa. Esta forma de ejecución difiere de los otros dos cuadros de la Colección Telefónica por su superficie esmaltada y por la fuerte linealidad de la composición. Líneas y planos están trazados con un rigor geométrico muy próximo al de Juan Gris, referencia constante para la pintora cántabra. Posee una gran viveza de color y luminosidad. Los objetos se despliegan longitudinalmente sobre una base constituida por tres grandes planos blancos. El conjunto es ordenado y animado por la interacción armónica de los elementos, y el sentido constructivo del cuadro viene dado tanto por las líneas, como por las estructuras coloreadas y sus perfiles rectos y curvos.
María Blanchard establece aquí un diálogo eficaz entre líneas rectas y curvas. Las primeras proporcionan la forma de los planos y aristas; las segundas pertenecen a los objetos del bodegón. La contraposición de unas y otras da viveza al cuadro y respeta una observación de Gleizes y Metzinger: «En definitiva, la ciencia del dibujo consiste en instituir relaciones entre las curvas y las rectas. Un cuadro que sólo contuviera rectas, o sólo curvas, no podría expresar la existencia» .
Sobre un fondo rosado, la composición se concentra en el centro del lienzo. María Blanchard respeta la concepción plana del espacio cubista, pero al mismo tiempo genera su propio espacio pictórico -no tridimensional ni perspectivo- por superposición de grandes planos rectangulares que giran ligeramente unos sobre otros: el marrón rota sobre el fondo rosado, mientras que el plano gris-verdoso gira a su vez sobre éste, y es sobre este último gran plano claro desdoblado, abierto como un libro, donde se despliega la presencia de los objetos.
En este primer término de la composición la pintora utiliza exquisitamente colores luminosos. Juega con matices varios del blanco; verdes oliva claros, grises azulados y siena se ven acentuados por los rojos oscuros y los negros. Los objetos, según el procedimiento cubista, están descritos simultáneamente según varias posiciones y el conjunto mantiene la capacidad de equilibrio «clásico» que se detecta en las pinturas cubistas de María Blanchard.
Hay una buena administración de los vacíos y los llenos; de las formas fragmentadas y la totalidad del conjunto. La pintora nos ofrece una composición llena de objetos y planos, pero el resultado es despejado y abierto. Ello es debido a la limpieza de los contornos, pero sobre todo a la amplitud de los espacios vacíos, dejando libre el primer término de la composición. Hay en él grandes zonas libres, vacantes, que contrarrestan la mayor complejidad del centro compositivo. Veríamos en esto la transcripción de una recomendación formulada por Gleizes y Metzinger: «Sepamos también cortar, con amplias superficies de reposo, cualquier zona donde la actividad se exaspere con excesivas contigüidades» .C. B.
PROCEDENCIA
Colección Léonce Rosenberg, París / Colección J. Grimar / Colección Jorge Mara, Madrid / Galería Guillermo de Osma, Madrid.
BIBLIOGRAFíA
Caffin Madaule, L ., María Blanchard 1881-1932. Catalogue raisonné , I, London, DACS, 1992, vol. I, p. 199, rep. en color.
(1) María Blanchard a Jean Delgouffre , 27 de noviembre de 1926, en Caffin Madaule, L ., María Blanchard 1881-1932. Catalogue raisonné , I, London, DACS, 1992, p.82.
(2) GLEIZES, A. y METZINGER, J., Sobre el Cubismo , Murcia, Colegio de Aparejadores, Librería Yerba, Comunidad Autónoma y MOPU, 1986 p.35.
(3) GLEIZES, A. y METZINGER, J., op. cit. , p. 35
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