La Historia
Los volcanes Poike, Rano Kau y Terevaka emergieron del fondo oceánico
hace entre 3 millones y 10 mil años. Las constantes emisiones de lava
acercaron a los volcanes entre sí, dando origen a la Isla de Pascua.
Se trata del lugar habitado más alejado de cualquier otra población.
3.720 km la separan de Chile, y 4.025 de Tahití. Este extremo aislamiento
permitió el desarrollo de una cultura, la rapanui, que ha logrado sobrevivir
hasta hoy pese al continuo intercambio cultural con el resto del mundo a partir
del siglo XVIII.
Uno de los nombres de la isla, Te Pito O Te Henua, “Ombligo del mundo”,
hace pensar que sus primitivos habitantes se consideraban los únicos seres
humanos de la tierra.
Es aquí donde encontramos la clave de los misterios de la Isla de Pascua:
el conflicto social quebró la transmisión oral de la cultura rapanui.
Cuando llegaron los europeos la sociedad ya estaba en decadencia, y los pocos
rapanuis que quedaban habían olvidado mucho de su cultura.
La sociedad y la política rapanui estaban regidas por el
parentesco y la descendencia unilineal, muy común en Polinesia.
Según la tradición oral, Hotu-Matu’a, primer
colonizador de la isla, fue también su primer ariki (rey).
Sus hijos crearon hasta 10 mata (tribus), distribuidos en diversos
territorios en la costa. Cada mata se dividía a su vez en
ure (linajes), liderados por el varón más anciano,
que descendía directamente de uno de los hijos de Hotu-Matu’a.
Los ure se establecían más alejados de la costa, en áreas
de cultivo.
A nivel cultural, había dos principios que organizaban la
vida de la sociedad rapanui: mana y tapu. El mana era el poder de
cada persona, que podía permanecer una vez fallecido. Por
ejemplo, si alguien había sido un buen pescador, se hacía
un anzuelo con sus huesos para que continuara su mana o destreza.
Los arikis poseían el mana más poderoso, así como
los moai. El tapu era una prohibición, algo tabú. Personas,
alimentos y lugares podían ser definidos como tapu.
Son muchos los petroglifos y pinturas rupestres que encontramos
en la isla, tanto en cuevas como a la intemperie. En cuanto a la
música y bailes, se han perdido en su mayoría, siendo
los actuales bastante recientes.
Para vestirse, ambos sexos usaban las mismas prendas y el tatuaje
estaba muy extendido entre los rapanuis. La perforación y
estiramiento de los lóbulos de las orejas era una decoración
muy extendida, aunque dejó de realizarse tras la llegada de
los misioneros.
Los moai, monumentales estatuas de piedra, son el rasgo más
relevante de la cultura rapanui. Representaban a los fundadores de
los linajes, parte del culto a los ancestros muy común en
Polinesia.
Los mitos, leyendas y tradiciones de la cultura rapanui se han transmitido
de generación en generación a través de la tradición
oral. Lo que conocemos en la actualidad es la suma de la tradición
oral, los relatos de los navegantes y las investigaciones científicas
iniciadas en el siglo XIX. Hoy, uno de los objetivos de la sociedad
rapanui es reunir la máxima documentación textual,
gráfica y audiovisual para perpetuar la tradición oral.
