Estás en: Fundación Telefónica > arsVIRTUAL > Patrimonio español > Catedral de Sevilla


Catedral de Sevilla

Historia

La catedral de Santa María de la Sede en Sevilla se levanta sobre el solar dejado por la antigua Mezquita Aljama de Sevilla, de época almohade. Cuando Fernando III conquista la ciudad en el siglo XIII,  la antigua mezquita servía de templo cristiano, empleándose el haram o sala de oración a tal fin y sin que se produjeran alteraciones en la estructura arquitectónica. Únicamente se añadió una Capilla Real donde yacen diversos monarcas, como Alfonso X el Sabio o el propio Fernando III y su madre, Beatriz de Suabia.

Según la tradición oral, en 1401 los canónigos de la Catedral, tras varias reuniones, llegaron a la siguiente conclusión: “Hagamos una Iglesia que los que la vieren labrada nos tengan por locos”. Y así se hizo, pues la superficie completa del conjunto es de 23.500 m. cuadrados, con una longitud de 126 metros y una anchura de 83 metros.

Se decide entonces derribar la antigua mezquita conservándose solo parte del patio -el famoso Patio de los Naranjos-, y el alminar, hoy la Giralda. En 1403 comienzan las obras, que se prolongarán a lo largo de los siglos, con adiciones en época renacentista, barroca y neoclásica.

El monumento

La Giralda, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1987, fue construida a imagen y semejanza de la Kutubía de Marrakech (Marruecos), si bien el remate superior formado por el campanario y la giraldilla, se añadió en el Renacimiento.

Dadas sus grandes dimensiones, el conjunto de la Catedral de Sevilla cuenta con un número significativo de puertas, tales como la Puerta del Perdón, las de la cabecera -una posición atípica para los accesos-, denominadas de los Palos y de las Campanillas, o las mayores abiertas en el crucero, la de San Cristóbal y la Concepción, que da sobre el Patio de los Naranjos. Sin embargo, el acceso a la gran Catedral gótica se realiza por la fachada de los pies. En ella están sus dos portadas principales, la del Nacimiento y la del Bautismo, con su singular escultura de barro cocido y policromado, de un notable realismo.

No menos elevada es la cantidad de capillas que habitan en su interior, entre las que destacan la Capilla Real, la de la Concepción Grande, la Capilla del Mariscal o de la Purificación, la de los Dolores o la Capilla de  la Virgen de la Antigua.

La Catedral es además custodia de un importante conjunto de obras de arte, como los retratos de San Isidoro y San Leandro de Murillo o las pinturas para el retablo de la Capilla de San Pedro, obre de Zurbarán.

Declarada por la UNESCO en 1987 Patrimonio de la Humanidad, la Catedral de Sevilla es la catedral gótica más grande del mundo y el tercer templo cristiano en cuanto a su tamaño por detrás de la Basílica de San Pedro del Vaticano en Roma y la Basílica de Nuestra Señora Aparecida en Brasil.

Boton Imprimir